domingo, 12 de agosto de 2018

GREGORIO LUPERÓN A TRAVÉS DE SUS ESCRITOS (4)




 TERCERA PARTE

Asuntos de Estado, Desarrollo, Negocios, Economía y Finanzas.


 GABINETE DEL GOBIERNO  DEL PRESIDENTE ULISES HEUREAUX-LILÍS-  EN 1889,
EN LA RESIDENCIA PRESIDENCIAL (CALLE LAS MERCEDES, SANTO DOMINGO) HOY SEDE DE LA CASA DE LAS ACADEMIAS.



Cuando Gregorio Luperón Castellanos se expresaba acerca de asuntos económicos, financieros, o en relación al desarrollo general del país, lo hacía con ciertos conocimientos.

Y siendo que no se le conocen estudios superiores, su dominio aceptable de ciertas materias hay que atribuirlo a las razones que el mismo esgrime, es decir, del hombre hecho a sí mismo, el autodidacta, el que se formó en la familia y alrededor de su entorno:

"Las escuelas solo dan elementos de cultura. Más poderosa es la educación que se da en el hogar doméstico, en los campos, en los talleres y en los activos quehaceres  de los hombres. Esta educación no se aprende en los libros". (1)

Suponemos que su dedicación obligada a las finanzas de las cuentas propias en su comercio, le ayudarían a la administración y conocimiento de las cuentas y economías públicas.


Sus escritos apenas expresan aquellas primeras lecciones y facilidades de acceso a libros que dice recibió de su patrón en el trabajo de corte de madera, el señor Pedro Eduardo Dubocq, empresario proveniente de las Antillas francesas...



"En la casa de su protector, encontró en una biblioteca antigua, las obras de Plutarco, y cada vez que sus múltiples ocupaciones se lo permitían , empleaba horas en la lectura de aquellos libros(...) Leía, además(...),un tratado de patología general que le servía para aplicar remedios a los trabajadores que dirigía"(2)




...así como su presencia en "una escuela inglesa que existía en Puerto Plata, sostenida por una sociedad de Londres. Y aunque la enseñanza se daba gratis, la exigüidad de los medios de vida en su casa, no le permitían asistir a ella con regularidad(...)".(3)



Poeta Manuel Rodríguez Objío
El literato Manuel Rodríguez Objío, inseparable de Luperón, en su también extensa obra de dos tomos (4) acerca de su amigo y respeto a la guerra restauradora, también refiere esos datos relativos a su formación más temprana...

"Mientras duró la permanencia de nuestro protagonista en el Corte Dubocq, este señor no le había escaseado sus lecciones en cuanto a política, y un viejo libro que cayó en sus manos, le reveló la historia de muchos hombres de la antigüedad".(5)
(Como Rodríguez Objío, presumimos que esa obra fue Vidas Paralelas de Plutarco).(6) 


En fin, quedaría por indagar cómo se instruyó, el conjunto de las otras obras que llegó a leer y que le permitieron, por encima de su origen social pobre y sin enseñanza superior, elevarse al nivel alcanzado sin ser un gran intelectual y pensador, pero sí superar en bagaje teórico a la decena de sus compañeros-próceres de la guerra de la Restauración, convertirse en una figura  relevante y vertebrador del Partido Nacional, luego llamado el partido azul, que impuso su política en el gobierno  a partir del último tercio del siglo 19 hasta la muerte del presidente Lilís; y esa indagación sería otra historia. Bien. Pero mientras llegue la hora de esa investigación...



 Ahora verifiquemos el producto práctico de su proceso autodidacta:

El caso del sacerdote de estrato social pobre investido
Presidente de la República Dominicana en 1880.

De primera diremos que la Presidencia del Arzobispo Fernando Arturo de Meriño (1880-82) era considerada por Luperón como una de las mejores que había tenido el país: "gobierno de completa paz, de progreso",  en el que "las relaciones exteriores se ensancharon", "la justicia dio su amparo al derecho", "la instrucción pública fue muy  atendida", " no se experimentó ninguna violación contra los partidos contrarios", "la libertad no experimentó ningún atentado" y, entre muchas más, que se efectuó "la liquidación de las cuentas pasadas de las diversas administraciones".



 Aunque aquí olvida el decreto del 30 de mayo de 1881 que restituye pena de muerte y fusilamientos (que en otras ocasiones se expresó en contra), para enfrentar las insurrecciones de los generales Braulio Álvarez(cosas veredes, hay una calle en Santo domingo con su nombre) y Cesáreo Guillermo, ésta última expedición apoyada por los españoles de Cuba y Puerto Rico. Le basta en unas líneas lamentar que "desgraciadamente hubo de alzarse el patíbulo". No hay que omitir que Ulises Heureaux (Lilís) era ministro de Interior y Policía en ese gobierno y ya trabajaba para  consolidar su poder y sus formas bajo la sombra de otros.



Empero ese gobierno no escapó a su juicio crítico al finalizar el bienio constitucional correspondiente.



"Las entregas generales de las aduanas de la República durante los dos años del gobierno del Doctor Meriño, llegaron a cerca de tres millones de pesos, con los cuales se esperaban considerables economías; pero lejos de tal cosa, al terminar el gobierno su mandato, se vio que dejaba un déficit de doscientos setenta mil pesos, lo que prueba que se tuvo poco conocimiento del empleo de las rentas públicas".(7)

Asimismo reprobó que las asignaciones que él  había aprobado para fomentar los periódicos Meriño las había reducido al 50% y que las escuelas profesionales fueran concentradas en la capital suprimiendo las sedes de Santiago y Puerto Plata.


Pero como el gobierno del padre Meriño también era su gobierno, el ciudadano Gregorio Luperón lanza esa crítica haciendo con prontitud la salvedad de que "ninguno puede poner en duda la honorabilidad ni la intachable honradez del esclarecido patriota Doctor Meriño".


Igualmente otro comentario que realiza antes de la crítica al aspecto económico del gobierno de Meriño  puede tomarse como otra salvedad, ya que en el mismo enumera la situación casi óptima que encontró el prelado político al ser investido Presidente:

"Una organización completa y regular en todos los ramos de la administración pública; los arsenales surtidos de armamentos y de pertrechos y en las administraciones de Hacienda, en efectivo más de setenta mil pesos sin ninguna deuda del gobierno provisional".(8)


Esto sólo se había visto, refiere Luperón, en otros gobiernos, aquel al final de la guerra en 1865 o el que conquistó Buenaventura Báez,
"siendo los únicos (Báez y Meriño, aclaración mía, jprt)  que, llegados al poder, no tuvieron desde el primer día que luchar para conseguir los primeros medios de vida para el gobierno; siendo como es, tan enojoso pedirlos a comerciantes desconfiados y usureros  que explotan ventajosamente las situaciones políticas"(9)



Y...¿Quién estaba en esos gobiernos que tan insuperablemente dejaron la administración del Estado dominicano? Efectivamente: Gregorio Luperón Castellano. En el primero, que antecedió al Arzobispo Fernando A. de Meriño, en el segundo, como vicepresidente y deja grabado para la posteridad y para su ego, así de claro,  que fue "el gobierno que presidió como Vice-Presidente", y  el tercero   encabezado por José María Cabral (que devino en el de Báez),pero que Luperón en esas líneas no lo nombra como Presidente sino que dice "cuando el Protectorado de Cabral". 



En estos artículos, quienes lo han seguido, habrán notado que siempre hago una comparación con la actualidad dominicana; es una  manera de constatar que muchos males se repiten desde aquella época en este Estado organizado sin el pueblo;  manera de decir que no basta  que los actuales líderes y servidores del Estado  construyan infraestructuras (que sí, son necesarias) y la macroeconomía aporte tasas de crecimiento altas (que sí, ocurre), si esto no revierte en beneficios para las grandes masas; no vale  que conozcan mucho la historia si la repiten y no hacen nada  por cambiar el Estado santanista, trujillista y balaguerista. Bien. Vamos a esa comparación.




A partir la Restauración de la República  y de los gobiernos del partido de Luperón, la prensa fue apoyada directamente con subvenciones con el
objetivo de fomentar la creación y publicación de más periódicos, escasos desde la Independencia de 1844.




Establecido el gobierno de Meriño, Luperón empieza su periplo por Europa como diplomático, Ministro Plenipotenciario y Enviado Extraordinario del gobierno, funciones en las cuales hizo  en una ocasión las gestiones de un préstamo en Francia, entre otras cosas,  para la formación del necesario banco nacional. Decía Luperón que le bastaba su entera confianza en el Presidente Meriño  y la seguridad que le daba de un tutelaje adecuado y pulcro de tal empréstito para "prestarse gustoso a verificar la operación"      que en su opinión algo hiperbólica, había sido hecha "en condiciones tan favorables, que jamás iguales han sido obtenidas por ninguna república latinoamericana".



Empero aclaraba no ser
"partidario de empréstitos para países de las condiciones de República Dominicana, expuestos a calamitosos gobiernos, que sin ninguna consciencia y sin ningún conocimiento económico, sin moralidad pública ni probidad personal, hacen siempre mal uso del dinero del Estado".(10)  



Luperón concluye  este párrafo con una frase  que hace honor y rememora a ese insigne mandatario actual, Danilo Medina, que proclamó sobresaltado  y supuestamente escandalizado: "¡Me venció el Estado!", significando que su rival, del mismo partido, había usado los recursos públicos para vencerlo partidariamente en la candidatura presidencial, misma medicina (o veneno, según se mire) que luego  él aplicó cuando, ya Presidente, ambicionó e impuso  su reelección...


"Porque disponen de la Hacienda pública para la compra de partidarios, para oprimir y tiranizar al pueblo y satisfacer sus caprichos personales, como si el tesoro del Estado fuese su caja particular"(11)



Y préstamo tras préstamo, en la República Dominicana actual ninguno es suficiente basto para satisfacer la bulimia de  repartir barrilitos, cofrecitos, nominillas, botellas, demagógicas cajitas y cheques. La historia es la lucha de los individuos y grupos por sus intereses, llámense éstos Leonel Fernández, Danilo Medina, Abinader, Duarte, Luperón, Partido Azul, PTD o PLD.
La mayoría de los puestos de trabajo creados en los últimos años están en el sector público, por lo que el gasto público corriente se ha multiplicado por 30. Se obtienen préstamos para determinadas obras y una gran parte lo consume la empleomanía de  los amiguetes y la corrupción. RD está entre los 50 países más corruptos del mundo, según la organización Transparencia Internacional

La vida económica dominicana antes del impulso del partido de Luperón a partir de 1874, era una vida parsimoniosa, de poca producción; parecía un régimen primitivo de recolectores y cazadores (el sistema de la montería y las tierras  comuneras semejaba eso) al que se estaba acostumbrado y cuya población permanecía sin muchas ganas de transformar.
Luperón detectaba claramente esto y sus remedios:


"constituida desde el principio la República Dominicana sobre una falsa base de economía política, los dominicanos se han acostumbrado a ignorar los elementos tan abundantes y poderosos de riquezas que tienen y que con sólo tocarlos  sin ningún impuesto exagerado darían al Estado los medios necesarios para dotar a la nación de la fuerza que no tiene y de la civilización que le falta". (12)


Una república organizada tiene que exigir los aportes de sus ciudadanos a las arcas públicas para redistribuirlos equitativamente en servicios públicos de salud, infraestructurales, sociales, culturales, recreativos... y Gregorio Luperón remachaba constantemente en sus escritos lo imprescindible que era para el Estado este aspecto...claro, se necesita un buen porcentaje de ciudadanos  con empleos para exigir el cumplimiento de los impuestos. No aporto ahora el dato en el siglo 19, pero por ejemplo hoy el 60% de los trabajadores dominicanos labora en un trabajo informal.


"Por más liberal que quiera ser un pueblo  para proteger y favorecer las industrias y por muy pródigo que quiera ser en franquicias y liberalidades  para fomentar y desenvolver la agricultura y el comercio, nunca debe ir hasta el extremo de privarse de las rentas más indispensables para sostener la nación". (13)

 Y agregaba que sin implementar los impuestos el gobierno no garantizaría nada, ni podría proteger a sus ciudadanos.

Por eso le vemos quejarse que la propiedad  rural y urbana no pagaban ni un céntimo, que "en este país se consume más de lo que se produce", entonces


"Es necesario acrecentar los impuestos directos, los de importación y exportación o renunciar a la idea de hacer algo bien en este país, porque lo demás es sueño, espejismo". (14)
  

Pero esta implementación de impuesto debía combinarse acertadamente  con el incentivo a la inversión extranjera que aportaría más capitales; para ello Luperón propugnaba por hacer propaganda entre los inversores extranjeros dando un ejemplo en estos términos: 


"Señor, en República Dominicana encuentra Ud. terrenos fértiles como los que más; allí puede Ud. introducir libre de impuesto  todas las maquinarias aplicables a establecimientos agrícolas, los arados y demás instrumentos de labranza;  allí  están exentos de servicio militar a los braceros que se empleen. Así vendrán (los inversores) garantizándoles la paz". (15)

A causa  de un decreto promulgado que ordenaba subir el tipo de interés de algunos artículos de exportación, a nuestro personaje lo percibimos, si no preocupado, sí cauteloso por ofrecer una explicación diáfana del proceso hasta la aprobación del referido decreto:


"No fue inconsultamente ni a la ligera el decreto de fecha 14 del mes ppdo.(...). Se meditó con tranquilidad, se discutió con sosiego, se estudiaron los intereses de todos aquellos gremios a quienes pudiese afectar el decreto, se consultaron los intereses del Estado, y después de maduradas nuestras ideas, dimos el paso(...)".(16)


En nuestro país se quiere  que el Estado lo haga todo, se quejaba el prócer de la Restauración,  pero "nadie quiere pagar un peso de contribución". Así que trasladaba e interpelaba al lector de su contemporaneidad (y, ahora, a nosotros en el siglo XXI):


"¿Qué le parece  la situación de un gobierno en nuestro país, donde se le dice de todo, donde se le hace responsable de todo, hasta de las revueltas que hacen sus enemigos para derrocarle, hasta de los descontentos por las cosas que no se han podido conseguir o conceder? Créame Ud, amigo mío, no hay condición ni situación más grave y calamitosa que la de ser gobierno en nuestro país".(17) 

Así que, siempre muy  preocupado por la economía y desarrollo del país, que también sería su progreso como individuo con intereses, Gregorio Luperón tanto dentro como fuera del país gestionaba y servía de representante para dar el visto bueno a contratos  comerciales. En Francia lo hacía para abrirle mercado al tabaco del Cibao.

Los alemanes exigían  mucho


El Gobierno alemán decretará un impuesto de $15. o sean 60m. por cada 100 Lb de tabaco que se introduzcan en Alemania. Esto causará en Santo Domingo una crisis terrible por dos o tres años; sobretodo en el Cibao. (18)

Por esas razones, para contrarrestar esas exigencias alemanas Luperón se esforzaba para que el tabaco dominicano fuera competitivo, cuidando un buen precio y  propugnando por una calidad superior como consecuencia de escoger buena clase o especie, y muy buenas condiciones de siembra, requisitos necesarios sin los cuales "no alcanzarían los precios ni para pagar el flete".  

En una reunión en París discutía un proyecto curioso para...


"llevar una nueva industria a nuestro país, la explotación de cepas de plátanos cimarrones que dá(sic) una cabulla admirable para la fabricación de papel y de cables para los buques". (19)

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Eugenio Generoso de Marchena,comerciante de origen judío-sefardí-curazoleño, estuvo en todos los tejemanejes comerciales y financieros de los gobiernos del Partido Azul.Llegó a ser Ministro de Hacienda con Lilís. En un caso curioso, Luperón propugnaba por la rebaja del 10% de interés de las Compañías de Créditos,criterio que desconcierta a Marchena y dice el prócer: "y véase como se sorprende el Señor Marchena de que  trabajara por reducir a 2 y 1/2 el aludido 10%"Pero este desconcierto de  Marchena tenía sus razones porque Gregorio Luperón era "uno de los más  fuertes prestamistas" ,como él mismo confiesa, y resultaba ilógico, cuando no extraño, que un prestador quisiese rebajar tanto sus ganancias.    
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Con el señor Lichetti, director del Banco Trasatlántico se discutía para establecer  el banco en el país; de la tardanza en concretar el trato . Luperón se culpa de que no esté firmado el contrato ya que no acepta proposiciones de su director. 


"Lo hubiese firmado si hubiera visto a nuestro país en peor estado; pero no lo  he creído bastante ventajoso para nosotros. Yo no soy capaz de  comprometer de ningún modo los intereses futuros de la República(...) hay en discusión dos proyectos más. La cosa es tan seria que Uds. comprenderán que yo aplace por unos días la discusión, si tengo la probabilidad de obtener por cincuenta años, mayores ventajas". (20)

Lo mismo se sentía dolido si una oportunidad de desarrollo dejaba sin participación al país, como la ocasión en que, ya en 1870, contesta una carta que remitió a su otrora patrón y "Monitor de los años primeros de mi juventud", el ya mencionado Pedro A. Dubocq, carta insertada por Manuel Rodríguez Objío en su obra; decía


"Me habla Ud. del cable submarino que enlazarán en breve los puertos comerciales de las Antillas. ¡Cuán lastimoso es que nuestra  Patria se vea excluida de toda participación en los adelantos del siglo! Su atraso es deplorable, pero son sus propios hijos los que la retienen en tan triste estado de abyección".(21) 



Pero doce años más tarde esa frustración se la quita de encima ya que como Ministro Plenipotenciario en 1882, participa en las reuniones para el establecimiento de un (¿otro?) cable submarino telegráfico a establecerse entre Cuba y España, pero que tocaría la República Dominicana y la América continental. Dice...


"Lo he firmado en cuanto me lo han presentado por creerlo ventajosísimo para el país" (22)

En esa carta al Ministro de Relaciones Exteriores (Casimiro N. de Moya) exponía ventajas para el país y para la compañia instaladora. A la compañía se le daría entre otras, solares  para oficinas y un pago de cinco mil pesos anuales por lo que para el país los despachos oficiales serían gratis para el gobierno por espacio de 10 años, los particulares (ciudadanos en general) pagarían sólo dos centavos por palabras en lugar de doce pesos y medio.

A seguida y muy institucional dejaba que los poderes de Estado terminaran la labor, lo  que  a muchos políticos actuales le hace pereza o lo cocinan al vapor. 


"No lo he firmado sin reservar la sanción y la ratificación de los poderes públicos. Se lo envío a usted para que lo presente al Gobierno y a las Cámaras"(23)
La economía de la República Dominicana avanzó considerablemente bajo las orientaciones y gestiones de Luperón en el país y bajo acuerdos consumados fruto de su peregrinaje por tantos países: Dinamarca, Alemania, Reino Unido, Austria, Italia, Suiza, Bélgica, Holanda, y por supuesto, Francia...

Desarrollar la economía del país era desarrollar los intereses de clase de los hombres que  estaban en el escenario o entorno de la República. Gregorio Luperón tenía una ventaja, fue un hombre hecho del trabajo duro, muchas veces  dijo que lo único que anhelaba era vivir su  vida privada, su trabajo y negocios en paz, aunque nunca dejó la política directa,  en muchas ocasiones obligado por circunstancias excepcionales.

 No paraba mientes vivir del erario público, pero sí legislar para beneficio de su clase y negocios. No es lo mismo el que sólo vive del Estado, chupando de él toda la vida, y el que mantiene y ha hecho la acumulación originaria del capital con  un trabajo productivo propio; y que como parte de la nación tiene derecho a recibir algún beneficio de las legislaciones del Estado de todos.

Luperón desde su primera formación tuvo un trabajo productivo con los que forjó sus primeros y subsiguientes capitales. Entonces las circunstancias de Luperón nos hacen congeniar con su dedicación al trabajo y a la cosa pública. Si Latinoamérica se hubiese forjado en base al trabajo, otro gallo cantaría.  ¿A qué me refiero con esto? Lo referiré de inmediato, y no consideren que me aparto del asunto.


El proceso de las américas se verificó de dos maneras. El de América Latina se diferenció considerablemente del de Estados Unidos y Canadá. En el Norte los colonos trabajaron férreamente, con numerosos peligros en una tierra hostil (porque era la única que encontraron); fueron grandes emprendedores, innovadores e inventores, fruto de una cosmovisión de la vida derivada del protestantismo que veía  con buenos ojos el trabajo duro. 


Por otro lado, en el Sur  los colonos copiaron las instituciones burocráticas, aristocráticas, de privilegios reales de España y Portugal.  Los que llegaban no tenían que trabajar como en el Norte. Fue una élite  viviendo de las abundantes riquezas naturales, del sudor de todos los demás, de las rentas públicas e impuestos. Con este panorama tan fácil... cero emprendimiento, cero innovación, cero trabajo. Así que relacionarse con los del poder y medrar bajo sus alas era mejor que aquello. Y en contraste con la vida espiritual del Norte, catolicismo retrógrado.  Esto continuó  después  de las independencias latinoamericanas. Por eso las peculiaridades y pobreza de nuestras naciones y entre ellas, la República Dominicana .

Así que... el preámbulo anterior sobre las dos Américas me servirá para terminar con el aporte a la economía que realizó Luperón, pero no en el Estado, no como intermediario-negociador, no como Ministro Plenipotenciario, no en su estimable labor diplomática. Sí en su aporte personal-empresarial como un emprendedor más:

En 1865 se había casado  en la Vega y volvió a Puerto Plata... El grueso de las tropas españolas vencidas se habían retirado del territorio dominicano...y  Luperón 


"Con algunas onzas (de oro, aclaración mía,) que le prestó Santiago Ureña, de Licey, compró dos casas en la fortaleza de Puerto Plata, a una querida del General Juan Suero; las desbarató y principió a fabricar las primeras casitas de la ciudad, para su madre, sus hermanos y para él y su familia. Ayudó al padre Regalado a construir una casita y una enramada que servía de iglesia. Hizo un rancho para una escuela (...)"(24)

 Y en 1881, con Meriño en la Presidencia de la República destaca que


"Mientras el gobierno del Dr. Meriño seguía su favorable labor por el bienestar general(...), liquidó su casa de comercio y se entregó por completo a la agricultura para inspirar más confianza al trabajo, tan alentado por su  gobierno  y sobre todo a los agricultores y emprendedores de este ramo de la industria  nacional". 
"Sembró tres mil tareas de cañas de azúcar y fomentó una hacienda de cacao, café, de frutos menores y de crías de ganadería y de aves". (25)



(El próximo "Gregorio Luperón a través de sus Escritos" (5), versará acerca de la Educación, el arte, la cultura, lo ideológico y la organización partidaria que Luperón veía como parte de un tipo de educación...)

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(1) "Notas Autobiográficas..."Tomo I, pag.87.
(2) Idem. Pag. 90
(3) idem. Pag. 89
(4) Gregorio Luperón E Historia de la Restauración. Tomo I Sociedad Dominicana de Bibliófilos, Editora Santo Domingo, R.D.,1975, de una edición facsímil de 1939 editada por Editorial El Diario, Santiago, R.D.
(5) Idem. Pag. 34.
(6) Porque se nota en el libro de Luperón esa influencia del pensador moralista griego ya que éste no pretendía  escribir biografía pura de figuras destacadas de la antigüedad, más bien rastrear la influencias del carácter en su vida, en los acontecimientos  y en la vida de los demás. De ahí que veamos las huellas de Plutarco cuando Luperón escribe que "Esto nos permite suponer que la energía individual produce efectos poderosos  en los acontecimientos sociales", que su mejora como ser humano  "fue principalmente el resultado de la libre resolución de su individualidad" amparándose en "biografías de estos hombres especialmente (que) son las más instructivas y útiles como auxiliares, guías y estímulos para los demás"). En el tomo I, capitulo 1 de "Notas Autobiográfica..." Luperón desarrolla esto desde la página 87 a la 98.
(7) "Notas Autobiográficas..."Tomo III, pag. 120
(8) Idem. Pag. 118
(9) Idem. Pag119
(10) Idem. Pag. 122
(11) Idem. Pag 122-123
(12) Revista Clío 38 de la Academia Dominicana de la Historia. Escritos de Luperón, organizados y compilados por Emilio Rodríguez Demorizi. De una carta al director del periódico El Propagador,pag.222.
(13) Idem., pag. 199.
(14) Idem.
(15) Idem.
(16) Idem. Carta a varias personas del 7/1/1880...entre ellas Casimiro M. de Moya, José Joaquín Pérez y Henríquez y Carvajal, que se opusieron a tal impuesto. Pag. 199
(17) Clío 38, pag. 202, carta del 31 de marzo al director del 
periódico El Propagador.
(18) Idem. pag. 198.
(19) Idem.  Carta a Casimiro de Moya, Ministro de Relaciones Exteriores. Pag. 205.
(20) Idem.
(21) Gregorio Luperón E Historia de la Restauración. Tomo II. Editorial El Diario,Santiago, R.D. 1939. Pag. 350
(22) y (23) Revista Clío 38, pag. 205.
(24) "Notas Autobiográficas..." Volumen I, pag. 328
(25) Idem. Volumen III , pag. 121





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