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sábado, 24 de octubre de 2015

DUARTE NECESITA UN GARCÍA MÁRQUEZ


(¿Por qué vinculo a Duarte (padre de la patria de la República Dominicana) con García Márquez si no se conocieron,  la historia no registra ningún encuentro entre ellos, Duarte tenía 17 años cuando murió Bolivar, por lo que a penas fueron contemporáneos?)




Dibujos de Simón Bolívar realizados por el pintor José María Espinosa en tiempo de recrudecimiento de su enfermedad.


En muchas de las mitologías antiguas, la muerte es un largo viaje en una barca hasta el mundo de los muertos. La griega, persa, Germana, azteca... son adecuados ejemplos. 

El General en su Laberinto es la novela histórica que escribió Gabriel García Márquez para narrar los últimos meses de vida de Simón Bolívar desde que salió de Santa Fe, Bogotá, hasta Santa Marta,  Barranquilla, navegando por el río Magdalena.

Esa travesía la hace cuando ya era casi un cadáver, físicamente, y asimismo, una bancarrota y cadáver políticos; cuando era acechado para asesinarle, cuando era rechazado y vociferado por donde cruzaba (le tiraban "bosta de vaca"). En fin, cuando acabaron su gloria y grandes hazañas.

Semejante a la mitología, García Márquez sitúa a Bolívar como si discurriera en la barca de Caronte hacia el reino de Hades. Está vivo, pero es igual, es como si fuera muerto, porque su viaje por el referido río ineludiblemente le lleva a su destino final y a morir. 

Y es que desde el principio de esta historia novelada, la muerte está presente con esa peculiar y hábil forma de empezar sus novelas y sorprendernos que tiene García Márquez: "José Palacio lo encontró flotando en las aguas de la bañera, desnudo y con los ojos abiertos, y creyó que se había ahogado. Sabía que ése era uno de sus muchos  modos de meditar, pero el estado de éxtasis en que yacía a la deriva parecía de alguien que ya no era de este mundo". (Obra citada. RBA Editores S.A Editores,1993, pag.9).

Al final de la lectura de El general en su laberinto nos queda la certeza indudable de que hemos sido testigo de la vida de un ser humano con sus manchas, manías y aspectos más oscuros, sin hacer una valoración moral. La historia no tiene que ver con moralidad, sino con el yo y sus circunstancias, recordando a José Ortega y Gasset, y los intereses de los sujetos.


¿Y qué hechos y circunstancias marcaron la práctica de este hombre fundamental en la historia de Latinoamérica? Un Bolívar con una mujer en todos los sitios por donde pasaba y convencido de que nunca haría una relación formal, de la que huía.  Un Bolívar que no quería saber de los médicos ni los curas y se burlaba de ciertas creencias supersticiosas. Un Bolívar "desengañado del poder y de guerras inútiles". Un Bolívar esclavista (porque en Venezuela no se abolió la esclavitud hasta 1830, a pesar de que hubo independencia muy temprana). Un Bolívar a quien le tiran excrementos, "bosta de vaca", narra Márquez. Un Bolívar que fusila a varios de sus mejores generales; que se hace dictador en Perú. Un Bolívar capaz de poseer una jovencita esclava virgen, y luego pagar 100 pesos a su dueño para que la deje libre, o ser protagonista de la siguiente escena después de dormir con otra joven: "-Te vas virgen, le dijo. Ella le contestó con una risa festiva: -Nadie es virgen después de una noche con Su Excelencia".(Ob. Cit. pag. 186)  Capaz de decir: "¡Qué cara nos ha costado esta mierda de independencia!" (ibid. pag 174)En fin, un Bolívar del que su mayordomo fiel es testigo de un detalle muy íntimo,  de las ventosidades putrefactas y fétidas que soltaba (vaya, hablamos de los pedos). Como ven, un Bolívar nada inmaculado.


Haciendo un ejercicio subjetivo, digo que a Hugo Chávez seguramente no le habrá hecho mucha gracia esta novela, porque es de los gobernantes que le gusta mitificar y manipular los personajes históricos, y prohijar el culto a la personalidad como ha hecho con Bolívar y con sí mismo.
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Una de las imágenes difundida por los bolivarianos de Venezuela en la Red no da lugar a dudas de la intención de equiparar a Hugo Chávez
con Simón Bolívar, casi una reencarnación que buscaba un excesivo culto a un muerto para fortalecer al vivo. Un capítulo
más de las manipulaciones que realizan las clases gobernantes para valorarse, sacralizarse  y hacerse incuestionables.
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Pero eso es una constante del poder, no importa el color ideológico, político o partidista de quien lo ostenta. Necesitan santificar la patria, sacralizar sus próceres para santificarse ellos  y hacerse incontestables como las verdades religiosas y así manipular a la gente. Y Juan Pablo Duarte ha llegado a ser eso, un ser etéreo, un santo, casi un ángel; sino, una especie de anacoreta. Esa es la imagen que trata de vendernos Joaquín Balaguer en El Cristo de la libertad, acaso la más importante y conocida obra histórica novelada escrita en República Dominicana acerca de Padre de la Patria dominicana, o también Vida de Juan Pablo Duarte de Pedro Troncoso Sánchez, "el novelón histórico" como  tildó a este libro J.I. Jimenes Grullón por los fantasiosos diálogos que a veces pone en boca de Duarte.

Pero lo que hace falta es alguien que  novele a nuestro "padre de la patria dominicana" con cierta normalidad como lo ha hecho Gabriel García Márquez con el Libertador Simón Bolívar. Y fíjense que Duarte tiene episodios de su vida dudosos y muy adecuado para ficcionalizar, novelar, planteando certezas, supuestos o hipótesis: estoy pensando en su desaparición por casi 20 años de la actividad política y su confinamiento en las selvas del Orinoco (de los que ya desglose en otro trabajo en mi blog: "¿Qué pasó con Duarte en Venezuela?") ; de sus vacilaciones en una lucha de clases inevitable; de un posible diario perdido que escribía y que, al parecer, utilizó Rosa Duarte en sus "Apuntes..." 

Estoy pensando en normalizar la vida, obra y actuaciones de este importante personaje dominicano, el más venerado en todos los tiempos. Normalizarlo quiere decir situarlo con sus debilidades y fallas, no negar que las tuvo, y situarlo perfectamente desde el ángulo ideológico y social en el que estaba. Cosa que, hay que decirlo, ni la izquierda ni los pensadores  marxista dominicanos han querido hacer (salvo contadas excepciones), manteniendo unos criterios semejantes a los que le sacralizan.


Habría que empezar diciendo que su situación en un sector de clase facilitó su capacitación en el extranjero, lo cual le impregnó  e inspiró de muchas ideas que se cocían en Europa y Estados Unidos. Fue un idealista. Fue el Padre de la patria aunque no su libertador. Aquí debo apoyarme en una taxonomía que hizo Tirso M. Ricart acerca de padres, apóstoles y libertadores. Por ejemplo el cura Miguel Hidalgo fue Padre de la patria, mientras que Iturbide fue el Libertador; en Venezuela, Miranda el padre de la patria y Bolívar el Libertador; en Cuba fueron respectivamente Céspedes y el dominicano Máximo Gómez (a José Martí se le considera el Apóstol de la patria). 


(Y uso el término "apóstol" aunque el mismo  me causa cierto rechazo porque remite a una terminología religiosa y a la sacralización, que es lo que queremos demoler con este trabajo, pero es aceptado en el diccionario de la RAE como propagador de cualquier tipo de doctrina, religiosa o no).





Juan Pablo Duarte y Diez, Padre de la Patria  de la
República Dominicana
Y en la República Dominicana  Juan Pablo Duarte se sitúa como padre de la patria y Sánchez libertador; y pésenos o no, Pedro Santana cuasi Libertador:  consolidó la existencia de una nación independiente de Haití, claro que primero a fuerza de su poder económico, después con su control de los efectivos y estrategias militares,  aunque se pasó la vida negociando la anexión a potencias europeas, hasta que lo logró en 1861 con España.

 En este proceso desde 1844, Duarte ha de quedarse como un idealista que rechazaba la lucha de clase, mientras Santana tiraba pa' lante sin miramientos. Cuando Mella, Sánchez y otros trinitarios querían tensar los desafíos, pasaban a la acción política clasista y proclamaban a Duarte Presidente desde el Cibao, sin embargo éste , en carta del mes de julio de 1844, prácticamente pide que se le exonere de esa responsabilidad; rechaza por excesivo prurito, por el supuesto de evitar un baño de sangre y una confrontación civil. Pero...¿Qué vino después?




Vino... que sin embargo a Santana y sus conmilitones no les importaba esa confrontación y se alzaron con todo. Pero esta tibieza no sólo  se evidencia en esa época sino también cuando Duarte es deportado, ya que prácticamente no hizo nada por evitar su apresamiento ordenado por Santana. Y esto lo digo porque mientras se conocía que en la capital de la República  los pronunciamientos, manifestaciones y preparación de las tropas santanistas  bullían  contra los trinitarios,  Duarte, desconociendo que el asunto era un problema de lucha de clase,  todavía ingenuamente creía que el diálogo podía regular el impasse que se vivía, por lo que, relajada la vigilancia, es apresado en Puerto Plata y llevado Santo Domingo; asimismo sucedió con un grupo de trinitarios  expulsados del país que  pasan a luchar en la clandestinidad,  refugiándose en Haití e islas antillanas adyacentes: Duarte, como ya sabemos, después de su deportación se pierde casi 20 años en Venezuela.


Foto de Francisco del luchador afro-dominicano
Francisco del R. Sánchez, de extracción humilde.
 Sánchez tiene  una personalidad de un arrojo sin igual, es un duartista militante como ninguno,  adora a su líder y está dispuesto a hacer lo que sea por él, por lo que es con quien "quería morir a su lado"( escribe Rosa Duarte en sus apuntes); es quien escribe manifiestos; quien se puso a la cabeza el 28 de febrero; quien recibió al patricio con gran  pasión a su retorno en 1844; quien nunca paró de luchar, hasta que enfrentándose contra la anexión a España Santana lo asesinó. Por esto, es penoso como la desaparición e inoperancia de Duarte y otras circunstancias, generen un vacío de liderazgo y determine que Sánchez ese  liderazgo lo traspase a otros caudillos como Báez y Santana. Cosa lamentable de los tiempos, circunstancias y la clase social  y en lo que no podemos extendernos ahora.


 (No es raro que un gran intelectual y educador dominicano, Américo Lugo, planteara en su día que Francisco del Rosario Sánchez era el verdadero padre de la patria, pero esto es tema para otra investigación. J.I. Jimenes Grullón, asimismo, ha planteado otras cosas en un trabajo que ha titulado "El mito de los padres de la patria").

Juan Pablo Duarte y Diez es oficialmente el padre de la Patria indiscutible porque estableció los fundamentos teóricos de esa patria liberal a la que aspiraba, pero su idealismo extremo que le hacía rehuir de la confrontación, no lo hacía competente para estar en la primera línea de una República Dominicana ingobernable, dominada por el caos permanente y las luchas grupales a las que, visto objetivamente, Duarte no estaba dispuesto a participar. 

Desde su visión, el diplomático norteamericano Sumner Welles en su conocida obra "La Viña de Naboth" acierta al decir que Duarte por "su carencia de ambición personal y su firme creencia en el valor intrínseco de sus compatriotas, le incapacitaba, tal vez, para ser el gobernante que aquellos tiempos exigían", "es posible asumir que le faltaba el don de dirección práctica requeridos en los largos años que habían de transcurrir antes de que un régimen de verdadera constitucionalidad llegara a ser un hecho realizado" (Sociedad Dominicana de Bibliófilos. 2006, pag. 77). Y hasta un apologista tradicionalista de Duarte como Pedro Troncoso Sánchez es capaz de admitirlo al decir que "para la pugna por el poder político no estaba hecho".


(Para no extenderme, recomiendo leer a Juan Isidro Jimenes Grullón (médico, ensayista, pensador dominicano) que en su obra La IDEOLOGÍA REVOLUCIONARIA DE JUAN PABLO DUARTE, nos aclara las características de la educación recibida por Duarte con muchos componentes religiosos-místicos, lo que aclararía un poco la forma de proceder de éste ante acontecimientos fuertes y ricos en confrontación directa; entre otras muchas cosas dice que "Duarte vivió y murió dominado por el espiritualismo").

De ahí que hay que ver a Duarte de otra manera. De ahí que buscamos a alguien que  haga la gran novela histórica de este personaje. Pero, claro, esto no es un imperativo, no es una obligación; en cambio, sí lo es pedir que los historiadores cumplan su papel; es decir narrar el pasado siendo fieles a las actitudes y formas de pensar de los protagonistas ilustres en un contexto determinado; que las investigaciones y los frutos de ellas no los reviertan y reinventen con falsedades u ocultamientos movidos por sentimentalismos o, lo peor, para prestarles un servicio al poder, porque no se hace historia para auto-complacernos en la imagen idealizada que tenemos de un personaje, ni adaptarlos a la ideoogía aque sustentamos hoy. Que mostrarlos como fueron no le resta valor a sus grandes gestas. Gabriel García Márquez así lo evidencia en El general en su laberinto.

 
Lo contrario sería traición del historiador a su disciplina.



miércoles, 22 de abril de 2015

ANUNCIOS CLASIFICADOS EN UNA SOCIEDAD ESCLAVISTA

La escultura titulada "Freed" (Liberado) del escultor norteamericano  Jhon Quincy A. Ward,
fechada justo el año de inicio de la Guerra de la Restauración  en República Dominicana.
(La foto - y las demás de este escrito- fue  tomada por el autor del blog en el Museo Metropolitano de New York). 
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En el año 1844 se realizó la primera independencia de la República Dominicana cuando sus ciudadanos se separaron de la República de Haití después de 22 años en los que esos mismos ciudadanos, por libre decisión, accedieron a unirse en un solo país. La abolición de la esclavitud fue uno de los beneficios que aporto aquella Unión. Por consiguiente, ya separados en dos naciones, la esclavitud no existía en ninguna de las dos entidades de la isla Espaniola.

Por el contrario, el dominio español era aún fuerte en las islas de Cuba y Puerto Rico, en donde campaba a su aire la esclavitud. Fueron los últimos en enrolarse en el proceso de emancipación del colonialismo que desde finales del siglo 18 venía produciéndose en América.


El periódico "Diario de la Marina" en Cuba era un reflejo de la prosperidad que las clases dominantes disfrutaban bajo el sistema esclavista. Era muy importante. Era un medio impreso que, aunque en principio fue una especie de tablón de anuncios de  los constantes movimientos de llegada y salida de los buques en los puertos cubanos (semejante a lo que fue el Listín Diario dominicano en sus origen), también se tornó en un reflejo de la dinámica de una sociedad, su palpitar cultural, social y económico, éstos últimos reflejado en notas que anunciaban servicios, ventas y alquileres: desde imprentas, máquinas de vapor y establecimientos comerciales; vinos y libros; tiendas de ropas, telas y muebles; bestias, latas de té, sombreros, solares y casas, etc...hasta... hombres, mujeres y niños...



Mascara ritual de la cultura africana
Y...de esta guisa reproducimos como anunciaban el alquiler, la venta o el trueque de seres humanos (conservamos la ortografía de la época):

  • "Se vende una negrita como de 12 años, sana y sin tachas, con principios de costurera, buena servicial a la mano, muy humilde, propia para cuidar niños: en la calle del Aguacate no. 103, en la misma se solicita una negra escelente costurera particularmente de hombre". 

  • "Por ausentarse su dueño para la península se vende una negra carabalí, como de 40 años, buena lavandera y planchadora, sana y ágil para todo lo que quieran aplicarla, coartada en 300 pesos libre de derechos para el vendedor. En la calle O Reilly num. 114 dará razón".

  • Se solicita comprar una CRIANDERA como de dos meses de parida que tenga abundante leche, sana y sin tacha: en la calle de la Reina á la otra puerta del Arca de Noé no. 30 impondrán".
(Comentario: curioso que aunque la clase esclavista consideraba inferiores a las esclavas,  utilizara en este caso a éstas como nodrizas para suplir de leche materna a sus hijos. Característica de las relaciones de los españoles con los esclavos y criollos, mulatos y negros)



  • "Se vende un negro buen cocinero, sano y sin tachas, ó se cambia por otro que sea buen zapatero: en la calle Compostela 19 impondrán"

  • "Falta de casa de su amo la NEGRA Trinidad, de nación carabalí, joven bien parecida y embarazada de meses mayores; se gratificará con la captura al que diera noticia de su paradero".


  • "En la Calzada del Monte número 237, frente a la casa de Llanes se solicita comprar cuatro NEGROS".



El 18 de marzo de 1861 el hatero Pedro Santana, que había sido un sostenedor de la primera independencia de la República Dominicana (1844), formalizó la entrega de la soberanía de la nación a España; esto no duraría mucho porque los dominicanos se vieron discriminados por los españoles en todos los ámbitos de la sociedad, incluido el ejército en el que no tenían el mismo trato que sus iguales en rango.



Las clases sociales con cierta fuerza económica veían perjuicios y despojos. Las clases populares, constituidas por morenos y mestizos,  se imaginaban y temían una vuelta a la esclavitud, y  es normal que temieran porque cuando el 16 de agosto de 1863 comenzó la guerra contra la Anexión a España en República Dominicana,  en esa misma fecha en Cuba seguía en auge la esclavitud, y en el "Diario de la Marina", 19 años después de los anuncios antes reproducidos, aún  podían leerse anuncios como estos:

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"The Volunteer" (El Voluntario) pintura tríptica de Thomas Kerman Wood, o como los afroamericanos se enrolaron en los ejércitos de  la Unión de Lincoln como manera de defender su libertad y el no-retorno a la esclavitud 
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  • ¡NEGROS, NEGROS! Se hacen cargo Para su Venta.

  • "Una mulatita de 4 años, propia para entretener niños, por ser muy cariñosa y lista".
(Comentario: Claro, estos niños eran usados como si fuesen mascotas, no seres humanos, semejante a tener un perrito o gato para disfrute de los hijos de los patronos esclavistas)



  • "Una negra bonita presencia de 15 años propia para el campo por ser muy robusta y principio de batea y de muy buenas cualidades y en la misma se despachan cantinas buenas y en proporción, calle de Paula n. 28".
(Comentario: Como los dueños tenían el derecho de pernada, no es raro que se destacaran los buenos atributos físicos de las esclavas, así se tenia en cuenta para otros "usos" diferentes al trabajo).



  • "Por necesitarse un dinero de momento se vende en mucha proporción una negrita como de 19 años, muy ágil para todo y con más principios de bate y plancha. Calle de los Oficios no. 128".

  • "Por no necesitarla su dueño se alquila una negra regular lavandera y planchadora, entiende también de cocina, propia para familia: calle de la Habana primera puerta pasando la de O Reilly, junto al num. 65".

  • "Tres negros, una lavandera y dos criados de mano para servir en Marinao. Impondrán en calle Santo Domingo n. 19".

  • Se ha fugado de la casa de su amo desde el 24 de febrero, la negra Cándida, criolla como de 50 á 55 años, estatura baja, le faltan varios dientes tiene mucha...(borroso e ininteligible en el periódico), era antes de la propiedad de D. Pedro María Romay, de Jesús del Monte y del señor Pbro. Padrón; calle de la Salud. Se gratificará con una onza de oro al que entregue, haciéndose responsable al que la abrigue".
(Comentario: Nótese al señor obispo, tan cristiano y con su esclavo, el -Pbro-Prebístero Padrón)

Hasta octubre de 1886 no hubo en Cuba verdadera abolición de la esclavitud, y la misma la decretó el entonces Rey de España Alfonso XII, indiscutiblemente porque los vientos liberadores que corrían le forzaron a ello para no perder las dos últimas colonia que poseía en América. 

Antes, en 1880 cuando los rebeldes cubanos pactaron la paz de Zanjón y pusieron término a los enfrentamientos, se decretó una supuesta abolición; sin embargo fue mediatizada pues  dejó resquicios legales para seguir garantizando los derechos y ventajas de los esclavistas.


Aunque sabemos que en la historia de la humanidad la esclavitud ha sido la base de las sociedades y, lamentablemente, base de su progreso y acumulación de capitales, desde esta época en la que vivimos a veces y todavía pensamos cómo es posible que seres humanos tuviesen esas actuaciones para con sus semejantes, cual si fuesen simples bestias. 



(Los anuncios aquí copiados del Diario de la Marina fueron extraídos de la Biblioteca Digital Cubana disponible en la Red, que además de éste tiene facsímiles de otras tantas publicaciones. Del periódico aludido podemos consultar todos los números día por día, todos los meses de todos los años desde 1844 hasta 1960. Una extraordinaria labor de conservación y compilación que se agradece porque consultamos desde el asiento de nuestros hogares  Por la longevidad de este periódico fue llamado el "decano de la prensa cubana").


jueves, 12 de marzo de 2015

27 DE FEBRERO E INVASIONES HAITIANAS


(El 27 de febrero de 1844 es la fecha de la primera Independencia dominicana. Hubo otra posteriormente en 1863 por la separación de España, acaso más importante que aquélla por la participación generalizada de todos los sectores sociales. Sin embargo la de febrero es la que ha estructurado y definido el país; y, por haber sido una separación de la  República de Haití, fronteriza con la República Dominicana, ha generado unos desencuentros y conflictos manipulados por las clases gobernantes de las dos naciones y que se han prolongado a lo largo de los últimos años del siglo XIX, todo el XX, hasta el actual con el fortalecimiento sistemático del irracional racismo y el fortalecimiento de una serie de falsificaciones mitológicas de la historia sólo vistas en la época del dictador Rafael Leónidas Trujillo).



Una de las manifestaciones anti-haitiana que han estado calentando los ánimos de los dominicanos, como si se preparase una nueva matanza como la ejecutada por el dictador Trujillo en 1937.

En la República Dominicana  el mes de febrero se ha institucionalizado estatalmente como el "Mes de la Patria o de la dominicanidad". Y es obligado para muchos repetir cada año las mismas palabras vacías y patrioteras que desmienten sus hechos. 

Hoy, el más patriota es el que manifiesta y propaga mayor desprecio y rechazo a todo lo que sea haitiano. Internet está saturado de informaciones, comentarios y vídeos, en blog, tuits, Facebook, etc., que al estar tan exagerados y amplificados te dan la impresión que no pasará un mes sin que en República Dominicana inicie una guerra con Haití y los haitianos. Muchos están siendo sensibilizados para ser "tontos útiles" y reproducir vídeos e informaciones, muchas veces manipulados, de los que no saben quiénes son sus autores, pero que casi siempre son sectores muy oscuros y retrógados.

Lo lamentable de esto es que los ánimos están siendo moldeados de tal manera para que, cuando ocurra una desgracia, la mayoría del pueblo adopte una actitud inhumanamente indiferente, quizá solo atine a decir "ellos se lo buscaron, pa'que aprendan". Esto se está haciendo ya realidad en el caso del joven limpiabotas haitiano encontrado ahorcado en un parque: todos hacemos mutis cómplice.  Como se ha desatado una avalancha de informaciones de una u otra parte, en esa confusión ya no se capta de dónde se origina el problema y sólo un contendiente será el culpable, el haitiano. 

Por eso, este año dirijo mi comentario acerca de la conmemoración de la Independencia Dominicana a dilucidar como se ha manipulado esta fecha para ocultar el origen de los sentimientos racistas y de nuestra incapacidad para vernos nosotros mismos sin buscar un consuelo en el mal y la pobreza del otro ( para no abundar este aspecto si el lector desea busque en mi Blog el trabajo “Aportes de la diáspora áfrico-haitiana en la dominicanidad”).

 En la actualidad a veces causa risa que la mayoría se cree  una invasión pacífica planificada poco a poco, como si fuera consciente y organizada políticamente, pero se ve que los inmigrantes haitianos son personas cuyo nivel de vida social y cultural, aunados a los afanes por subsistir, no le dan mucha cabida para pensar la política. Eso se dice hoy de la inmigración haitiana, pero históricamente desde el siglo XIX (1822)  siempre se ha propagado con profusión una supuesta invasión de la República de Haití en el territorio que hoy es la República Dominicana y que en aquel momento se llamó por escaso tiempo República Independiente de Haití Español  (los intentos haitianos de recuperar el territorio dominicano en diversas batallas terminaron en 1856). 

Esta inexactitud alcanzó su cima en la época del dictador Rafael L. Trujillo, y es normal desde la lógica del régimen de marras que propició una matanza y limpieza étnica(1937) de miles de haitianos en la frontera, pero también en todo el territorio nacional.
El dictador de la República Dominicana Rafael L. Trujillo,
autor intelectual de la matanza de miles de haitianos en la
frontera.

Pero lo que sí "parece" anómalo, inverosímil e ilógico es que en la era del PLD (Partido de la Liberación Dominicana) se haya intensificado de igual manera esa visión de la historiografía tradicional, y ahora sean Joaquín Balaguer y Vincho Castillo los próceres de los altares que hay que citar para reafirmar el nacionalismo y el patriotismo aparejado con el antihaitianismo; que además sean éstos los que dicten el norte de lo que debe pensar el dominicano acerca de los desencuentros entre los dos pueblos.


Tal visión de la historia la veo enarbolar tanto en historiadores y estudiosos de la historia, como en profesionales, estudiantes universitarios y profesores, políticos y politólogos, hasta la alta jerarquía de las iglesias católica y algunas corrientes protestantes evangélicas; pero la guinda del pastel la ponen izquierdistas que lo fueron, o dicen serlos hoy. En ese sentido, la mentalidad dominicana de forma abrumadora parece ir por la autopista de  la involución.

Una invasión supone necesariamente una ocupación, pero una ocupación no implica intrínsecamente una invasión, porque ésta última es penetrar en un territorio con la fuerza. Y si algo no sucedió en el hecho histórico del que tratamos fue el uso de la fuerza. Cuando en 1822 los ejércitos de la República de Haití entraron en la República Independiente Haití Español que era un embrión de República  promovido por José Núñez de Cáceres, no hubo ni un derramamiento de sangre. Este personaje, un hatero y españolista, fracasó en su intento independentista al no contar con la población mayoritaria, negros, morenos y mestizos, y tampoco abolir la esclavitud de la que él mismo era beneficiario.





Pero ahora algunos tendenciosos historiadores y escritores (Euclides Gutiérrez, Manuel Núñez...) aceptan que hubo libre decisión de unirse a Haití, pero le dan otro matiz diciendo que fue un acto de traición y de falta de fe en nuestras propias fuerzas. Lo aceptan de esa manera a regañadientes porque no les importa analizar la situación objetiva y subjetiva en la que se encontraban los habitantes de la parte oriental de la isla  Hispaniola (Hoy República Dominicana) para aceptar de voluntad propia la unión con la joven nación vecina (Haití) y la conveniencia económico-social que por muchos años eso implicó, ya que era una población en parte esclava y otra libre pero con un gran componente racial negro, y otra más criolla del Cibao, pero que ambas temían y no veían beneficios con España y sí discriminación y despojo comercial o la permanencia de la esclavitud que abolió el gobierno de Boyer.


(En temas de lingüística, en mi Blog he postulado que una lengua es una cultura, una manera de ver y reflexionar la vida. Por tanto no puedo contradecirme, y concluyo  que el hecho de que  en Haití se hablara francés y una lengua criolla, y en la parte oriental el español, haya determinado dos maneras de ver la vida y que ha definido, en parte, nuestros sentimientos de una patria diferenciada. Sin embargo esto no puede dar óbice para incentivar sentimientos racistas antihaitianos, ni para invalidar los fuertes e inevitables intercambios y fusiones culturales que se han dado y se seguirán dando entre dos naciones fronterizas).



Francisco del Rosario Sánchez
Obligado a exiliarse Duarte, el ideólogo de la Independencia, le cupo
a este mestizo de gran activismo político, encargarse de los preparativos
finales de la separación.
Y esa voluntad propia de unión con Haití es revelado en el extraordinario Manifiesto del 16 de enero de 1844. Fue una declaración de principios del nuevo país a fundar (República Dominicana) que mes y medio después nacería el 27 de febrero.   Esta proclama, que se  supone fue redactada por Sánchez (aunque en varios discursos extremos vanidosos y "yoistas" Tomás Bobadilla se la atribuye)*, fue también un programa de agitación revolucionaria con una redacción muy inteligente, con mucho tacto político y en el momento exacto; hoy podríamos decir que también fue redactado como si tuviese unos objetivos electorales y de marketing, ya que tocaba diferentes sectores y sus reivindicaciones para recabar el mayor apoyo posible: desde los grandes propietarios de terrenos hateros, comerciantes, la Iglesia Católica, hasta la gente más trabajadora, campesinos, artesanos de la ciudad y sectores raciales como negros y mestizos, a los que se prometía no volver a la esclavitud.


Jean-Pierre Boyer, gobernante de la República de Haití, durante
cuyo mandato ocupó y unificó la isla española con el acuerdo de
los habitantes de la zona este (hoy República Dominicana). 



Si criticaba con contundencia a las autoridades de Haití, también reconocía que la unión fue un acto voluntario de los habitantes de la parte este porque

“Ningún dominicano le recibió (a Boyer) entonces sin dar muestras del deseo de simpatizar con sus nuevos conciudadanos: la parte más sencilla de los pueblos que iba ocupando, saliendo al encuentro, pensó encontrar en el que acababa de recibir en el Norte el título de Pacificador la protección que tan hipócritamente había prometido”**

De esta manera el partido duartiano exponía que el pueblo dominicano “no ha podido sacar ninguna ventaja” porque luego se

“trató a sus habitantes peor que a un pueblo conquistado a la fuerza" 

(subrayado mío, denotando la libre voluntad de la unión con Haití). Pero además, insisto, no se derramó ni una gota de sangre, de ahí que, dice el Manifiesto,  el dominicano “no se negó a recibir el ejercito de Boyer, que como amigo traspasó el límite de una y otra parte”.

El partido duartiano,  unido con los hateros y el movimiento reformista haitiano contra Boyer, reivindicaba, pues, que la acción voluntaria de unirse a Haití le daba derecho, también voluntariamente, a romper esa Unión como al final hicieron. No es más que el desencanto con un régimen en el que se confió y que ya no cumplía las expectativas. Esto podríamos compararlo en la actualidad con lo que es Reino Unido, una confederación de tres países: Gales, Inglaterra y Escocia, cuyas reglas de juego son: si tu te has incorporado voluntariamente, tienes el derecho a desunirte si lo prefieres, pero con el consenso mayoritario de los ciudadanos de esos países.

Y la tan insistente pregonada opresión haitiana por muchos años no se percibe en la República de Haití  (que incluye a haitianos y dominicanos) porque Juan Pablo Duarte sale y entra al país, conoce naciones de su entorno americano y europeo y estudia en las mismas;  su familia prospera y hace comercio exportador; Sánchez ejerce su profesión de abogado y los que firman las sentencias de los juzgados en la zona oriental de la isla tienen todos apellidos hispanos-dominicanos; también los hateros fueron beneficiados ya que desarrollaron altamente sus hatos, y tanto que dos de ellos, Tomás Bobadilla y Santana, después de la Independencia del 27 de febrero de 1844 usurparon, respectivamente, el mando a Sánchez en la Junta Gubernativa y en el gobierno de la nación, precisamente porque habían desarrollado y superaban en fuerza económica a la pequeña burguesía duartiana; asimismo se desarrollaron los comerciantes agrícolas y urbanos. Hubo una época de cierto auge que  contribuyó a eso como expresa Juan Bosch porque "el país tuvo algunos años de cierta animación económica" y que "todo eso hace suponer que hubo cierto grado de prosperidad y que esa prosperidad formó el ambiente favorable al nacimiento de una pequeña burguesía lo suficientemente numerosa para sentirse capaz de tomar la dirección política del país" ***  y cierta fortaleza que el mismo régimen que la auspicia ya no podía continuar aportando, por lo que las clases sociales dominicanas sólo concibieron la continuación de su desarrollo económico recorriendo el camino solos, como nación. 
Juan Bosch en esta obra advierte, en relación a los aportes
al desarrollo económico del régimen haitiano, que "no debe-
mos permitir que las actitudes apasionadas nos confundan".

Indudablemente se refería a los prejuicios anti-haitianos 
 que le niegan el pan y la sal a este pueblo.


Sin embargo nuestro país no se funda como una nación porque sus habitantes no tenían conciencia de nación, ni conciencia política ni de clase. Fuimos fundado con base en el autoritarismo (Bobadilla, Santana, Báez) desde 1844. Por ejemplo, y parecerá a algunos inadecuado o chocante, Estados Unidos de América sí fue fundado sobre una nación, un pueblo y unas clases dominantes conscientes, fuertes económica e ideológicamente. Nació con unos postulados y unos acuerdos. Y no decimos que no haya manejos turbios por debajo del Estado (que ninguna nación es perfecta), pero estarán de acuerdo que en USA, quien se atreve a usar patrimonialmente la res pública y es descubierto está “muerto” políticamente  para siempre. Y por otro lado, ese puritanismo que aún subsiste entre tanto progreso tecnológico y económico y que desde la fundación de esa nación implantaron los protestantes pioneros de ese país, también puede costar la muerte política al que no se comporta familiarmente en consonancia con su ética. Y aunque diferimos de tanta moralidad, es un fundamento del Estado que han asimilado todos sus ciudadanos.  Diferente es Europa,  porque aquí la relación entre los asuntos personales y públicos se rigen por otra ética más liberal.

A 171 años de la primera Independencia Dominicana, nuestro país ha avanzado económicamente, pero este avance de la macroeconomía no ha propiciado bienestar para todo el pueblo; sólo una ínfima parte del mismo, los enchufados en la política, cambian sus niveles de vida; los ciudadanos dominicanos seguimos sin conciencia de nación y de clase, sin una noción de lo que debe ser un Estado, por lo que no tenemos otra cultura política que el autoritarismo y clientelismo, la utilización de la justicia al vaivén de los politicastros, el soborno, el patrimonialismo y el nepotismo, es decir, todo lo contrario de un Estado verdadero. Por eso todas esas taras las criticamos si no estamos en el poder  y cuando lo acariciamos nos entregamos a las mismas prácticas.

Por esa falta de conciencia nacional, alienación e ignorancia de la que acusamos, esto también se extrapola en lo tocante a nuestra definición racial; de ahí que vamos mostrando xenofobia y racismo hacia determinados inmigrantes, ya que nuestra incapacidad hace que veamos al enemigo en el otro. Javier Sádaba, filósofo español vasco, definía ese racismo y xenofobia como “la incapacidad para poseer identidad mínima sin tener que recurrir a identificar a otros. Identificarlos como inferiores a uno mismo. El mal ajeno se piensa que es nuestro bien”.

Y mi antiguo profesor, Diógenes Céspedes, escritor, lingüista y crítico dominicano, está diseccionando las actitudes de los dominicanos en relación al conflictos domínico-haitiano en una serie de artículos, de cuyo último (publicado en el suplemento cultural Areíto del periódico HOY de República Dominicana), extraemos esta cita con la que terminamos:



"Hoy, en momentos de nacionalismo exacerbado, la gran mayoría de la pequeña burguesía, del proletariado y de las clases populares, en vez de dirigir su lucha política en contra del frente oligárquico que les explota inmisericordemente, prefieren orientar su violencia en contra de la mano de obra barata haitiana que viene al país en busca de mejor vida a realizar los trabajos que los dominicanos consideran humillantes y degradantes, pero en Puerto Rico y Estados Unidos los hacen sin rechistar a fin de sobrevivir a la miseria que los gobiernos oligárquicos les ofrecen en su propio país. Los haitianos indocumentados y pobres son, para esos dominicanos, los sujetos malos a quienes hay que liquidar".

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* "Creo, Señores, que ninguno puede ser mejor Dominicano que yo. Yo fui el primero que dije: Dios, Patria y Libertad; yo fui el autor del manifiesto del 16 de Enero, yo en la noche del 27 de Febrero me encontraba á (sic) la cabeza del pueblo..." Parte de un discurso pronunciado e inserto en el  Acta del Congreso dominicano, sesión del 10 de junio de 1847. (Ver Discursos Históricos, compilados por Emilio Rodríguez Demorizi, Revista Clío, no.29, AGN)

** MANIFESTACIÓN DE LOS PUEBLOS DE LA PARTE ESTE, ANTES ESPAÑOLA O DE SANTO DOMINGO, SOBRE LAS CAUSAS DE SU SEPARACIÓN DE LA REPÚBLICA HAITIANA". Documentos para la historia de la República Dominicana,volumen I  Archivo General de la Nación, 1944,compilado por Emilio Rodríguez Demorizi.

*** Ver “Composición Social Dominicana” Ediciones Alfa y Omega, 1981, pág. 150.






martes, 28 de octubre de 2014

APORTES DE LA DIÁSPORA ÁFRICO/HAITIANA EN LA DOMINICANIDAD (2)


Fisonomía real de Gregorio Luperón. Imagen poco difundida
 "Estos desgraciados cocolos vienen a Macorís, no a servir, no a fundar, sino a trabajar cuatro meses, en los cuales sólo cambian de traje en Carnaval para pedir limosnas bailando en las calles públicas; no comen, que viven divinamente con algunas galletas, un poco de bacalao, y al fin de zafra, cargados con el fruto de sus jornales, emprenden viaje, hasta la próxima molienda"( De una edición del Periódico Listín Diario Diciembre1910).



Finalizamos la primera parte de este escrito resaltando como la figura de Gregorio Luperón    puso en evidencia de nuevo la importancia de la composición racial dominicana en las luchas políticas y sociales. Ahora añadimos que se establecen varias hipótesis sobre sus orígenes. Más que ascendencia originada en Barlovento se defiende que el apellido Luperón le vino dado porque el señor Luis Duperón o Duperrón habia dado la libertad a sus esclavos (finales de 1700) y, como era costumbre, éstos tomaron su apellido hasta transformarlo en la forma "Luperón" de nuestro prócer restaurador de la República.

Elementos comunes de una isla

El merengue.- Sería más cómodo decir  que la República Dominicana tiene la paternidad del merengue. Sería más  motivo de orgullo, más "patriótico", más nacionalista y desde luego más chovinista. Pero no. Es lógico suponer que dos naciones que fueron por muchos años un territorio político único ( y no hablo de la ocupación de  Boyer, pero sí está incluída), tuvieron que forjar aspectos culturales comunes y  luego de creadas las dos naciones, la frontera ha sido una puerta para continuar las influencias.
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La orquesta de merengue haitiano Los Diplomáticos de Haití que hacia un merengue muy acompasado, al estilo del dominicano de los años 30 y 40 del siglo XX. Francisco Cruz (Félix Cumbé) , de origen haitiano, compositor de merengues de moda en República Dominicana.

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Existe en las Antillas y zonas continentales costeras varias formas de merengue, por lo que su presencia está en Venezuela, Colombia, Panamá, Cuba,  Puerto Rico y Haití.  Desde ambos lados se proclama exclusividad de origen. Jean Fouchard intelectual haitiano publicó "Le Meringue: danse nationale d' Haiti". ¿Cómo establecemos cuál fue primero? Habría que hacer una investigación. Por tanto, es más adecuado decir que la forma dominicana del merengue es hoy la de mayor reconocimiento por factores que no tienen nada que ver con su naturaleza, como es el uso político, por consiguiente auge, difusión y prestigio, que le dió Trujillo al adueñarse del mismo para publicitar obsesivamente su figura.

No se puede olvidar la contribución al merengue de Francisco Cruz, "el haitianito Felix Cumbé", como se le denominaba cariñosamente, al escribir varios temas para famosos grupos como el de Villalona o Aníbal Bravo y aumentar el patrimonio lírico de la música popular dominicana.....Además en los años 60 y 70 La Orquesta "Los Diplomáticos de Haití" cosechó mucha simpatía y éxitos musicales entre nosotros con un merengue muy acompasado, más cercano al  clásico de los años 40 y 50.


El caso Villa Mella. Sabemos que es una comunidad, al igual que Los Mina,  fundada por el cimarronaje o  prohijada por uno de esos pleitos entre colonias cuando España, por hacerle la contra a los franceses incentivó esos asentamientos  al ofrecerles cierta libertad y tierras si se establecían en la parte este de la isla. Entonces ha sido la zona de República Dominicana con la población más pura de raza negra, casi un 100%. Por eso a nivel lingüístico se notan rasgos singulares. Por ejemplo convertir la "D" intervocálica en "R". Dicen "navirá" en vez de "navidad"; "toravía" por "todavía"; "nuro" por "nudo", "pororó" en vez de "por los dos" y así por el estilo. Por causa de este fenómeno lingüístico del español dominicano los habitantes de esta comunidad cercana a la capital son llamados "los polvoruses", ya que suelen llamar al azúcar "polvo dulce", es decir "polvo ruse" en su peculiar pronunciación.

Baile de Ga-gá, de fuertes influencias áfrico-haitianas
EL Vudú y el Ga-gá. Siendo el Vudú una religión traída del África, luego aclimatada en nuestro territorio, es una manifestación común a la que apela una parte del pueblo dominicano. Como han establecidos los estudiosos del folklore dominicano, en República Dominicana se le denomina de otra manera: "21 Divisiones" o "Misterios". Hasta en esto, que tiene tantos componentes africo-haitianos, se ha buscado una manera de no llamarle Vudú para marcar distancias con Haití. Pero se perciben las semejanzas en todas las divinidades que se invocan, por ejemplo en el dios Kalunga reverenciado también en África. Luego están los congos, el gagá (rará haitiano) y el bakiní surgidos también de esa religiosidad popular para celebrar la adoración de espiritualidades, la semana santa o mortuorios infantiles.

La influencia lingüística

El caso Samaná.- Samaná es un caso suis generis en la cohabitación de lenguas. Se habla inglés, español y creol. Tanto así que los prestigiosos lingüistas dominicanos Celso Benavides y Carlisle González en un estudio de campo han detectado la posibilidad de estarse formando un criollo, un "creole" en esa provincia, por lo que han dejado la hipótesis a verificar pasado unos años. 


(En terminología científico-lingüista un criollo es una lengua formada por la fusión de varias, y hago la aclaración porque para el común de la gente, un creole o potois (patuá) es como una jerga despreciable. El creol haitiano es una simbiosis de francés, español y elementos de lenguas africanas).

Por otro lado, eso que se ve tan grave (la influencia del "creole" en la frontera) no sólo es normal a nivel económico por todo el comercio que se vehicula allí, sino porque las relaciones lingüísticas son un fenómeno inevitable en paÍses fronterizos. En la zona del Rio de la Plata el español y el portugués brasileño se mantienen influenciados: en la parte norte de Uruguay se habla portugués y en la sureste una lengua mixta español- portugués.

El caso Villa Mella. Sabemos que es una comunidad, al igual que Los Mina, fundada por el cimarronaje, o prohijada por uno de esos pleitos entre colonias cuando España, por hacerle la contra a los franceses incentivó esos asentamientos al ofrecerles cierta libertad y tierras si se establecían en la parte Este de la isla. Entonces ha sido la zona de Republica Dominicana con la población más pura de raza negra, casi un 100%.

Por eso a nivel lingüístico se notan rasgos singulares. Por ejemplo convertir la "D" intervocálica en "R". Dicen "navirá" en vez de "navidad"; "toravía" por "todavía"; "nuro" por "nudo" , "Pororó" en vez de "por los dos" y así por el estilo. Por causa de este fenómeno lingüístico del español dominicano los habitantes de esta comunidad cercana a la capital son llamados "los polvoruses", ya que suelen llamar al azúcar "polvo dulce", es decir "polvo ruse" en su peculiar pronunciación. 



(San Basilio de Palenque, localidad colombiana, manifiesta el mismo fenómeno. Como Villa Mella está integrada exclusivamente por personas de raza negra fruto de una insurrección de esclavos que fueron concentrándose allí hasta mantenerse aislados por varios siglos. Demuestra que es un fenómeno que se convierte en ley lingüística cuando existe fuerte influencia africana).

La población afro-antillana anglosajona.- Son los descendiente de los esclavos traídos forzosamente de otras islas, de flujos migratorios voluntarios provenientes de las antillas colonizadas por Inglaterra o reclutados directamente de Estados Unidos y distribuidos principalmente en Samaná, Puerto Plata y San Pedro de Macorís. A ellos le debemos uno de los más hermosos  Baile-espectáculo de nuestro folklore escenificado por  Los Guloyas de San Pedro de Macorís y declarado por la UNESCO "Patrimonio Cultural de la Humanidad".
Por otro lado han enriquecido el idioma español dominicano incorporando neologismos del tipo anglicismo como las palabra yaniqueque, coconete o chercha por mencionar las mas usadas.


Siempre han tenido fama de organizados, con sus propias iglesias, escuelas, asociaciones culturales, sus mutuas de ayuda y logias masónicas... Muchos de nosotros quizás recordemos que alguna de nuestras madres utilizaban el san para ayudar al presupuesto familiar adjunto al salario del hombre. En  esa época desconocíamos que esa especie de cooperativa proviene de la Sociedad de Ayuda Mutua (SAM) que implementaron los llamados "cocolos".

La primera huelga en la industria azucarera, fue promovida por trabajadores anglo-antillanos del Ingenio Santa Fe en 1902 por la mejora salarial.

Entre las personalidades que nos han legado están los poetas Norberto James,  Mateo Morrison, Juan Sánchez Lamouth y el profesor, escritor y académico Miguel Phipps reconocido por sus libros de literatura infantil; el respetado reverendo Telésforo Isaac; el investigador y hoy Embajador en Haití Rubén Silié; los deportistas del beísbol Ricardo Carty  y la zaga de los hermanos Bell.  Gerardo Carty Carter fue un síndico del Municipio de Consuelo en San Pedro de Macorís con gran prestigio y muy querido por sus munícipes.

Gastronomía africana.
Pasteles en hojas de plátano
Otros aspectos a grandes rasgos.- Luego tenemos influencias áfrico-haitianas en la gastronomía. El uso del coco en la preparación de arroces y pescados que proviene de los "cocolos". Los pasteles en hoja de plátanos y el mofongo. El sancocho y los platos con guandul (wandú), asi como el reiterado uso que hacemos de los víveres. Apellidos  franco-haitianos como Diloné, Bertré, Heureaux, Barett, Alix, Brazobán, así como  numerosos nombres de lugares y parajes. Frank Moya Pons en "Raíces Africanas en Santo Domingo" es un buen referente para empaparse  más del tema y Hugo Tolentino Dipp y Marcio Veloz Maggiolo en el libro "Gastronomía Dominicana: Historia del sabor dominicano".

 Elijo tres  brevísimas y relampagueantes semblanzas de personalidades destacadas.

Jacque Viaud Renaud.- Cuando se habla de este personaje hay que hablar de Poeta de una isla, pues siendo haitiano, se integró de lleno en la sociedad dominicana. Estudio en el país  e impartió clase de francés. Pronto se integró en los movimientos artísticos que bullían en la época como el del pintor Silvano Lora o en el Frente Cultural durante la Guerra de Abril. Forma parte de la generación de escritores de la generación del 60. Sin ser dominicano no hay dudas de  que luchó por nuestra democracia y soberanía. Combatió en la Guerra de Abril muriendo en uno de los enfrentamientos contra las tropas norteamericanas. Su obra ya es obligada incluirla en las antologías e historia de la Literatura Dominicana. Se le suele llamar poeta de una isla y dos pueblos.


Sánchez Lamouth
Juan Sánchez Lamouth.- De familia proveniente de Martinica es un significativo poeta de origen  muy pobre que supo elevarse para cantarle al pueblo de la ciudad y el campo pero desde una visión culta. En 1964 ganó el Premio Nacional de Poesía. Es un tesoro que todavía tiene mucho por descubrirse.

José Francisco Peña Gómez
José Francisco Peña Gómez.- Hijo de una familia haitiana que tuvo que huir de la matanza de Trujillo, fue criado por una familia dominicana. Indudablemente, junto a Balaguer y Juan Bosch constituyó uno de los líderes más populares del siglo XX y, como los dos anteriores, poseedor de una oratoria singular y eficaz motivadora de las masas. La de Peña Gómez fue  ardorosa, sin duda la más adecuada para llamar a la defensa del gobierno de Juan Bosch en 1965.  A pesar de la propaganda que le denigraba por sus orígenes haitianos; a pesar  que ese acoso le condicionaba y frenaba en la vida política  para lanzar su candidatura, tuvo millones de seguidores y cuando al final se postuló a la presidencia del país y ganó las elecciones, les fueron arrebatadas. Tuvo unas relaciones internacionales extraordinarias, hasta el punto de ser vicepresidente de la Internacional Socialista.  Como todo líder, cometió errores, pero eso no invalida su honestidad y generosidad, su orgullo de sentirse dominicano. Lástima que no pudo reivindicar sin complejos su procedencia de la diáspora haitiana con el mismo orgullo que  lo han hecho otras diásporas como la árabe, italiana, española..

Conclusión.- Quizá hasta unos años después de la Restauración el factor racial fue determinante para el éxito de cualquier lucha militar, política o social. El elemento negro y mestizo fue de primer orden, posiblemente por el miedo que la mayoría tenía de una vuelta al esclavismo.  Así fué. Hay que sobreponerse a los prejuicios y a un tipo de enseñanza de la historia en nuestras escuelas,  y al uso que de ella hacen los gobiernos en las conmemoraciones sólo para cumplir el protocolo, mientras mantienen un Estado clientelista y patrimonialista, contrario al Estado burgués liberal por el que propugnaba Duarte.



El destacado historiador español-catalán Josep Fontana expresó en una entrevista que más que nociones históricas la mayoría de la gente tiene una serie de sentimientos, actitudes no razonadas que son terribles porque hacen mucho daño y contra los cuales es difícil luchar y razonar. Baste recordar la larga fila de comentaristas, politólogos y hasta políticos veteranos (escritores de libros) que, con unas nociones simplista de la historia, de han despachado a gusto todos estos meses contra los "eternos invasores" haitianos. También expresa Josep Fontana que "el papel del historiador es ayudar a la gente a pensar. Una gran parte de lo que pensamos es prejuicio, tópico, con muy poca reflexión. No se trata de explicar la verdad sino discutir verdades establecidas que son dudosas"(Suplemento Cultural Babelia 1.130, Diario el País).


 Precisamente ese papel del historiador antes descrito lo iniciaron en nuestro país Juan Bosch y Juan Isidro Jiménez Grullón, esencialmente.

Única fotografía que se conserva
del Padre de la Patria dominicana 
Haber repasado esa parte determinante de nuestra historia, y sobre todo reconocerla, "no me ha quitado un pedazo" como se dice popularmente. No me ha hecho "sargento político del haitianismo", como gustan llamarnos los ultranacionalistas,  ni soy menos dominicano. No me he contaminado con la blancofilia y mucho menos la haitianofobia.   Al contrario,  valoro aún más y con creces a nuestro Padre de la Patria porque supo insertar en su pensamiento la importancia de la unidad de razas e incorporar a blancos, haitianos, morenos y mestizos en su lucha y proyecto de Nación. Supo cabrearse, "encojonarse" y romper los papeles del borrador de Constitución según cuenta Rosa Duarte en sus "Apuntes", cuando los conservadores "infiltrados" en La Trinitaria rechazaron incluir el asunto de la igualdad de razas.