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martes, 2 de abril de 2019

EL CONFLICTO HAITIANO EN EL CINE DOMINICANO ACTUAL*

-APUNTES PRELIMINARES-

La dimensión de la inmigración haitiana en la República Dominicana  ha determinado que esa problemática haya tenido que ser diseccionado en el cine dominicano actual. Se ha abordado de diferente manera; se han expuesto sus prejuicios y sus mitos, sus realidades, temores y mentiras; se ha tratado la interrelación entre personas de las dos nacionalidades; en consecuencia, ciudadanos haitianos  han entrado directamente en ese cine como actores.

Y del análisis que realizaremos hay dos películas que son el extremo opuesto en relación al tratamiento del tema haitiano y los grados de reproducción de la ideología epocal y propaganda racista mediática. Me refiero a Flor de Azúcar y La Gunguna.  

No puedo en este preámbulo obviar la escalada xenófoba, racista, nacionalista chovinista y seudo-patriota que de forma brutal ha copado la vida cotidiana de todos los dominicanos en los últimos años; es imprescindible para el tema. 



La falta de conciencia social, de clase y étnica del pueblo dominicano determina que ese pueblo se crea blanco, o algo parecido, y niegue sus raíces africanas y haitianas en particular. Esa condición, sazonada por la ultra-derecha y el mutis o la confusión de gente que se llama progresista, llegó a crear un clima tan caldeado que daba la impresión de una inminente declaración de guerra entre los dos países. La Red jugaba un rol terrible de primera línea en el asunto. 


Si estamos en una misma isla...¿Qué solución se ofrece a esa inmigración caótica haitiana?  ¿muros?.. "no hay muro que no caiga cuando escasea el pan" (1); ¿hundir esa parte oeste de la isla de Santo Domingo?  Muchos evangelistas fundamentalistas ruegan al "altísimo" que destruya  "esa nación que adora a Satanás"    y era como si se alegraran del terremoto de 2010 que dejó en escombros a Haití al caracterizarlo como castigo de Dios por sus prácticas religiosas;  ¿que se hagan dos islas separadas por el océano? Dudamos que un cataclismo natural  abra una falla o grieta en la geografía de la frontera haciendo un canal que cubrirá el mar, separándonos y creando esas dos ínsulas; pero recordemos que La Española y Puerto Rico  son dos islas, lo cual no impide a dominicanos y haitianos  embarcarse en frágiles embarcaciones hacia la segunda.   

Por más que los dominicanos destilemos  un rechazo muy selectivo para con los haitianos, es imposible detener la inmigración. Otro asunto sería la regulación seria de esos flujos migratorios, pero sabemos que el Estado dominicano(clientelista, patrimonialista, nepótico y autoritario-presidencialista)   es incapaz de controlar, por la corrupción de los funcionarios civiles, policiales y militares, que se benefician por un lado de esa emigración introduciéndola al país, y 
por otro hipócritamente  rechazan, haciendo redadas y deportando.

 




Pero este es asunto del que ahora no es posible extendernos.

Vamos al tema del cine dominicano y su diferentes maneras de dar cuenta de esta inmigración. 



-EL CINE Y EL CONFLICTO-

De la muestra que analizaremos, Flor de Azúcar (de Fernando Báez) es la que más acentúa y reproduce la ideología de la época en radical contraste con La Gunguna, que más adelante analizaremos.



Flor de Azúcar, presenta unos paisajes desérticos  que representa a
Haití, por el otro unas estampas turísticas, paradisíacas y bucólicas de la
República Dominicana.


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Flor de Azúcar está muy bien realizada en montaje y producción; posee una buena fotografía que embellece exageradamente con filtros para mostrar un paisaje dominicano paradisíaco que idealiza el campo, para contrastarlo con otro desértico: claro, el de Haití. 



Flor de Azúcar expone una falsa solidaridad entre dominicanos y haitianos, sobre todo si tenemos en cuenta que el ambiente del "film" es la época de Trujillo. Esto remite a una realidad muy generalizada en la que, no con sinceridad sino con sacaliña, muchos dominicanos se ufanan de la ayuda que ofrecen a los haitianos, con un supuesto espíritu caritativo cristiano que siempre será como una obligación, "para que no se diga", un decir "yo no soy racista", o "un curarse en salud" de los odios que han difundido en Internet. 

Flor de Azúcar pone en boca de campesinos dominicanos palabras acerca del nacionalismo y la defensa de la nacionalidad con un nivel  intelectualizado, imposibles que pronuncie ese estrato social.  

Es curioso, y odioso, que estos clichés tendenciosos se transmiten en una película que es una adaptación del cuento de Juan Bosch, La Nochebuena de Encarnación Mendoza, sobre todo si sabemos que para la época que lo escribió tenía clara la problemática de dominicanos y haitianos al expresarse así: 



"Engañan ambos(gobiernos, aclaración mía, jprt) a los pueblos con el espejismo de un nacionalismo intransigente que no es amor a la propia tierra sino odio a la extraña".
"Nuestro deber como dominicanos (...) es defender al pueblo haitiano de sus explotadores, con igual ardor que al pueblo dominicano de los suyos".(2) 



Esa sacaliña caritativa  cristiana también se muestra en otro aspecto que crispa mucho en Dominicana, a saber,  que las haitianas embarazadas tengan los partos en territorio dominicano. En la película "No hay más remedio" con Ángel Haché e Iván García se muestra como la gente ayuda a parir a una haitiana en medio del molote del asalto que han planeado tres personas de la tercera edad (envejecientes le llaman en RD) y  no es que no suceda sino que aquí se usa como una simbología para mantener prejuicios re-frescos en la memoria del público referidos al hecho de que las haitianas paren a montones, a diestro y siniestro, en República Dominicana.



Los seres humanos no optan por emigrar de manera deportiva o por caprichos. Solo hay
que poner el foco  en lo que está pasando en el mar
Mediterráneo y el oceano Atlántico:  igual que los dominicanos a Puerto Rico,  mujeres africanas embarazadas, con bebés o menores de cinco años, en embarcaciones también inseguras, la abordan en busca de otro futuro para su descendencia arriesgando su vida en un todo o nada: llegar al "paraíso" europeo o morir en uno de los múltiples naufragios que suceden año por año. 



El modelo y actor haitiano Jimmy Jean-Louis con una
amplia carrera profesional en Francia y Estados Unidos,
también ha participado en la película del dominicano Jorge
Hazoury "Catastrópico" (2017).


En Cristo Rey de la cineasta Leticia Tonos se trata la inevitable relación amorosa entre un joven haitiano y la hermana de un poderoso traficante del barrio. Asimismo el paripé(por lo que hemos dicho antes acerca del rol corrupto desempeñado por agentes policíaco-militar) de las redadas y apresamiento de ciudadanos de Haití o dominico-haitianos El tema está correctamente planteado sin prejuicios. Además expone otro de los fantasmas terribles que teme el inconsciente racial del dominicano: tener familiares haitianos. En la obra de Leticia Tonos hay dos hermanos, uno de ellos medio haitiano.





De Ángel Muñiz en  ¡Y... a Dios que me Perdone!  uno de sus personajes hace de un periodista-comentarista televisivo que azota los males de nuestra sociedad. Pero no se obvia su posible origen haitiano ya que posee el apellido Viau. Esto es importante porque aborda otro prejuicio, otro fantasma de los dominicanos: el de los apellidos transformados y de origen haitiano de muchos dominicanos (3), prejuicio el cual les hace decir que son franceses; claro que provienen de nombres de lengua francesa, pero de los que sirvieron para renombrar o rebautizar a los esclavos de  Haití. 
El personaje del tele-comentarista dominicano Francisco Viau  que interpreta Jean Jean en ¡Y...a Dios que me perdone! con  nombre hispano y apellido franco-haitiano.



Hay otras películas que incluyen a ciudadanos haitianos pero ellos y el tema conflictivo es tratado de manera marginal, sin profundizar. Ejemplos serían 1 de enero y Al Sur  de la Inocencia.


Pero de la muestra que analizamos, La Gunguna es la que marca distancia con las demás y se aparta de la reproducción de la ideología de la época, de la falsa solidaridad,  de la manifestación caritativa cristiana, romanticismo y propaganda chauvinista y patriotera mediática anti-haitiana. Esto es así porque el emigrante  se nos presenta como un trabajador u obrero más que sufre la misma explotación laboral que su similar dominicano, así como la de los prestamistas a los que acuden ambos por la precariedad de los salarios que no les permite llegar a fin de mes.


Obreros de la construcción dominicano y haitiano, hermanados en la precariedad social y económica en el film La Gunguna; y como escribió Juan Bosch "defender al pueblo haitiano de sus explotadores, con igual ardor que al pueblo dominicano de los suyos".


Ernesto Alemany, director del "film", y Miguel Yarull-guionista- autor del cuento Montás en que se basa la película**, optan por una salida arriesgada, aunque de justicia, al drama que viven haitiano y dominicano en su obra. Es la muerte del prestamista impasible y cruel   a manos del haitiano. Si digo que fue arriesgada esa salida es porque hoy también está muy enraizado y exagerado en el pueblo dominicano, vía Internet, que los emigrantes haitianos viven matando a diestra y siniestra a la gente dominicana. Fue arriesgada pero, por el tratamiento lógico de la situación en la película, no es reproducción de ideología xenófoba-racista.

En otras escenas breves pero dinámicas, La Gunguna plantea la problemática de la frontera y el porqué se hace imposible normalizar el flujo migratorio si los militares tienen un febril flujo de actividades en la frontera: son los primeros que comercializan con todo: con haitianos, drogas y armas, temática que comenzó a tratar en el cine  Ángel Muñiz en "Perico Ripiao" de 2002.  En fin, todo se resume y aflora si contestamos la frase del sargento (actor Teo Terrero) de la película de Alemany: "Dígame cabo...¿Qué hace un guardia en la frontera?" 



Además de la temática, ha resultado muy imprescindible la presencia de ciudadanos haitianos como actores aficionados o de carrera. James Saintil ha recalado en Cristo Rey, Flor de Azucar; Duarte, Traición y Gloria y otras. Toussaint Meronne es el obrero haitiano de La Gunguna; Dominique Telemaque lleva con regularidad su récord con Al Sur de la Inocencia, El Hoyo del Diablo, 1 de Enero y Jeremías.



James Santiel
De ellos se destaca Jimmy Jean-Louis el más internacional y star pues ha  trabajado con Matt Damon, Bruce Willis y Harrison Ford, aunque sólo en un film de factura dominicana: Catastrópico.  

Pero  Jean Jean es el más profesional de los habituales en la filmografía dominicana pues tiene estudios de cine en Cuba y de actuación con Ángel Haché.

 En la cinta ya mencionada ¡Y... a Dios que me Perdone! en cierta medida hace de su alter-ego, podría identificarse a sí mismo con el personaje protagónico(viéndolo desde el punto de vista de su presencia o profesión en los medios audiovisuales); en su caso real, el cine; en la ficción, el comentarista televisivo. 
EL ACTOR DOMINICO-HAITIANO JEAN JEAN  EN "CARPINTEROS" DE JOSÉ MARÍA CABRAL-


Jean Jean ya es habitual en películas dominicanas como actor (Loki 7, ¡Y... a Dios que me perdone!, La Soga, Cuenta por cobrar...) También se ha colocado detrás de la cámara como director realizando el documental "Si Bondye vie, Juli" (Si Dios Quiere, Juli) tratando las actitudes y situación de los ciudadanos haitianos y dominicanos acerca de la regularización de emigrantes en Dominicana. 

Jean Jean estaba en 2017 sin tener estatus legal definido, luchando por su legalización mientras ese mismo año promovía en festivales cinematográficos internacionales y para República Dominicana la película  Carpinteros, junto a su director José María Cabral,  y luchando ambos para que  ésta se presentara a los Premios Oscar y  Goya. Por otro lado era galardonado en Cuba en el Festival de Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana

 Cosas veredes, situación absurda.

Cabral tuvo que recordar que "el cine y el arte no tiene fronteras" cuando se ignoró la actuación de Jean Jean en las nominaciones que obtuvo su película en los Premios Soberano, para a seguidas decir que "se la ponen en china aunque viene trabajando dignamente en el país desde hace  muchos años".(4)

Entonces, para concluir...¿Qué esperamos del cine dominicano en esta problemática? Tal vez lo que declaró Jean Jean:  que...

"a través del cine  todas  mis fuerzas están puestas en que sigamos creciendo y desarrollando capacidades de manera íntegra y sin castración identitaria de por medio"(5) (y entendiendo bien el subrayado de la frase). 



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*Posterior a este escrito, la lista de películas con esta temática ha crecido: La Isla Rota(2018) y Perejil (2022). La primera, de Félix Germán, actor y director, no la hemos visto, pero por la polémica que suscitó, parece que da en el clavo en una cuestión muy sensible para los dominicanos, pues hasta se le ha amenazado de muerte e insultado bastante por internet u otros medios de comunicación. La segunda, de José María Cabral, que sí la hemos disfrutado, demuestra su eficiencia tratando el tema sin prejuicios, demostrando que es uno de los cineastas dominicanos que toma su trabajo muy en serio.

**Cuento inserto en el Libro BICHÁN-Catorce Cuentos y el de Montás-. Zemi Book (Crown Octavo). San Juan-Sto. Dgo-New York. Segunda edición, 2018. 

 (1) Versos de la canción "Queridos Camaradas" del grupo pop español Gabinete Caligari. Álbum Cien Mil Vueltas, Emi-Odeón, 1991.

(2) Carta que dirigió en 1943, desde La Habana, a los intelectuales Ramón Marrero Aristy, Emilio Rodríguez Demorizi y Hector Inchautegui.

(3) Ver, acerca de los apellidos de origen haitiano, los ensayos del historiador Frank Moya Pons "Raíces haitiana en Santo Domingo" y "Apellidos haitianos (y franceses) en Santo Domingo". Revista RUMBO números 259 y 260. Santo Domingo, República Dominicana, 1999. Algunos apellidos habituales en los dominicanos, y que menciona Pons, son: Baret, Diloné, Bertré, Dipré, Montás, Silié...


(4) Diario Libre. Edición digital.  Febrero 2018. "Ponérsela en la china" en el refranero dominicano expresa que se ponen obstáculos a una persona para dificultar la consecución de un objetivo.

(5) Entrevista  que le hizo Carmelsy Confesor en el diario Metro digital. Ver en Internet. 23 agosto 2017.









viernes, 2 de enero de 2015

LISA SIMPSONS: LA CHICA LISTA DE LA FAMILIA Y... LA ICONOCLASTA



(Más o menos de esta manera se falsifica la historia de los países y se mitifican sus héroes)


Voy a narrar el episodio 16 de la séptima temporada de Los Simpsons titulado "Lisa, la Iconoclasta" (mejor sería verlo ¿no?) El mismo relata como la hija culta de la familia descubre, en una exposición de la Sociedad Histórica,  que Jebemiah Springfield, prócer por cuyas hazañas la ciudad en la que vive lleva su apellido, no es tan meritorio como recoge la historia tradicional. Descubre que fue un aventurero pirata; que el héroe del pueblo es un fraude. 


A partir de este descubrimiento, Lisa sufre la estigmatización de todos los ciudadanos. Se le proh
íbe entrar a  muchos lugares:  los sitios de recreación,  la Sociedad Histórica; es llevada a la Junta de Gobierno y se propone encarcelarla durante los días que dure la fiesta-aniversario del insigne. La profesora le pone calificacion "0" en el trabajo escolar relativo a Jebemiah.  Por otro lado, las empresas que promueven y apoyan económicamente los festejos ven amenazados sus intereses; el presidente de la Sociedad Histórica también, pues su prestigio pende de un hilillo al ser el gran estudioso y defensor del ilustre Springfield;  hasta Apu "el emigrante semi-ilegal", como se autodenomina, no permite en su negocio un cartel denunciando la falsedad histórica:  eso le acarrearía que le veten su nacionalización en trámite; en fin, todos sienten amenazados sus intereses, ilusiones y creencias ancestrales.

 Con la seguridad de que es falso lo que alega Lisa Simpson, las autoridades acceden a desenterrar el cadáver para verificar o no ciertos indicios que demostrarán si Jebemiah Springfield es un patriota incólume o un aventurero sin escrúpulos. Pero se descubre lo que Lisa argumentaba y ella misma  es encargada de ofrecer un discurso al pueblo para informar del último descubrimiento histórico.
Lisa celebrando con su padre Homer el día de su  ciudad.
 Sin embargo, a último minuto Lisa cambiará su discurso al ver las ilusiones de los abuelos, la alegría de sus padres al celebrar, el fervor del emigrante, el orgullo de todos por su héroe; cambiará su discurso hacia un pragmatismo de los sentimientos evidentes, hacia las nociones históricas no racionalizadas y los tópicos de la gente.

Lógicamente no estoy de acuerdo en la conclusión muy conservadora del episodio, pero evidentemente nos plantea un asunto muy común en los relatos históricos que se articulan acerca de los héroes, próceres, padres de la patria y libertadores. Nos plantea cómo se sacralizan hasta distorsionar y ocultar hechos o negarse a investigar otros; nos plantea que las autoridades y gran parte del pueblo  se sienten cómodo en celebrar lo establecido sin crítica, separando a los grandes hombres y mujeres de sus realidades epocales, endiosándolos y sacralizándolos. Baste ver en República Dominicana como han desvirtuado a Duarte (Padre de la Patria dominicana). Cuando digo "desvirtuado", no quiero decir que hay paralelismo entre el episodio de los Simpsons y la vida de Duarte; es lo contrario: se desvirtúa en el sentido positivo, porque se le coloca incólume, bueno al extremo, semejante a un santo. 

Pero claro, nuestra sociedad, si no lo haces de esa manera,  te hecha encima todos los poderes de los aparatos ideológicos del Estado que teorizó Althusser, y los prejuicios de la gente por alienación,  tal y como les cayeron esta vez a la Lisa.


jueves, 2 de octubre de 2014

EL COHETE DE MÈLIÉS DESPEGA EN REPÚBLICA DOMINICANA




Los sacerdotes del Colegio Don Bosco de Santo Domingo tenían una táctica muy peculiar y original para lograr que los niños fuésemos a la Misa. Existía un carné que cada domingo sellábamos una vez finalizado  el culto católico. Con él, sellado y rubricado, podíamos asistir ese domingo en la tarde a la película que se proyectaba en el cine del colegio, que por cierto tenía unas dimensiones que pocos cines comerciales quizá no poseían en la época.

Pero también cada tanto tiempo en el horario escolar había una proyección para todo el plantel.  Esas mañanas y tardes de cine nos embarcábamos en la nave de Mèliés y vivíamos, con esa máquina de sueños que es el cine, aventuras, pasiones, llantos, risas, espiritualidad, todos deslumbrados por esas primeras películas que veían nuestros ojos: Furia de Titanes, La Novicia Rebelde, Melody, El puente Sobre el Río Kwai, La Pasión de Cristo...Esa metodología clerical impregnó  en mí un gran amor al cine.
Luego en la adolescencia (años 70) aprendí a valorar el cine como arte. Escuchando el programa radial Cine en Santo Domingo de Armando Almánzar día a día, tras mi vuelta del colegio, y otros conducidos por Carlos Francisco Elías, Danilo Ubrí o Humberto Frías.  Esto trajo que siguiera los cine-forums, coordinados por uno de estos críticos mencionados, y los seguía como un poseso en Alianza Francesa, Cine de Radio Televisión Dominicana, cine UASD, etc., que me sumergiera en lecturas de libros de cine, cursillos, difusión de cine de calidad en la organización cultural de la que era miembro y dirigente. Conocí el séptimo arte como forma y sentido, tal como otras manifestaciones artísticas.
Armando Almánzar Rdríguez
Armando Almánzar es uno de los intelectuales que más conocen del mismo y ahora me percato que algunos cineastas dominicanos le atacan porque ha criticado concienzudamente muchas de los filmes que se están realizando últimamente. Y es que apoyar el cine dominicano no es ser condescendiente con lo malo, lo pésimo y lo peor. Es necesaria criticarlo, analizarlo y orientarlo para que avance por un buen camino.


Sabemos que los inicios son difíciles en toda empresa. Sucedió con los pioneros del cinematógrafo. Los lumieres, los meliés. Sólo hay que ver los artilugios, artefactos , máquinas y trucos maravillosos que inventaron, que hoy nos parecerán elementales, pero si nos situamos en su época nos hacen alucinar por lo que fueron capaces de articular: desde pintar a color y a mano cada fotograma, cuando no se había inventado ese proceso químico en el soporte del celuloide;  trucos de sobre-impresiones y hasta unos inicios del 3D  (por cierto aquí en Madrid, en Caixa Fórum, hay una exposición única y muy completa de esos artilugios de Mèliés y otros).

Por tanto, esa dificultad también se nota en este nuevo despegar del cine dominicano. Y todos los amantes del mismo nos alegramos de lo que está pasando. Se ha logrado lo impensable hace 20 años: que las películas dominicanas estén en cartelera de los cine comerciales compitiendo con el tradicional poder de las producciones norteamericanas; obteniendo éxitos de taquilla, recaudando millones de pesos, multiplicándose el número que de ellas se ruedan cada año. Tanto es así que ya se elaboran en internet listas de, por ejemplo, las 30 peores películas dominicanas. Todo  lo cual confirma lo que decimos y ayudará a desarrollarlo.
Recuerdo que cuando veía la calidad con la que eran realizados los primeros anuncios de ron Barceló, me preguntaba por qué esos empresarios licoreros no invertían en el cine con el mismo personal técnico que realizaba esos spot publicitarios de una forma excelente. 

 El cine es negocio,  es una industria y es un arte. Siempre pesa más el negocio que el arte. Así pasa con el cine norteamericano y mundial en general; pero a pesar de todo lo que se trabaja e invierte para sacar sólo beneficio económico, también ha creado obras únicas como Ciudadano Kane o Blade Runner o las obras de Billy Wilder, Frank Capra, Bernardo Bertolucci...Eso está sucediendo ahora con el cine dominicano. Los empresarios están invirtiendo, pero muchos corren demasiado para hacer dinero.  Está primando la taquilla (que no es malo por sí mismo, ya lo dije)  lo populista, lo fácil, lo que quiere y divierte a las masas.
He podido ver varias de esas "pelis" y percibo que hay unos cuantos directores  con buenas intenciones filmando cosas muy serias. La Lucha de Ana, Teniente Amado, Jaque Mate o  Andrea, serían ejemplos. Pero hay muchas comedias insulsas que imitan el estilo televisivo o las horribles norteamericanas al estilo de Adam Sadler. Otras de terror y misterio que también imitan los códigos americanos del género, pero importa mucho que hagan cine y hagan cine y hagan cine. Que copien, si hay que copiar, que imiten en principio.


La película brasileña Ciudad de Dios es una muestra de por donde puede inclinarse el esfuerzo dominicano: es un film perfecto en forma y contenido como tiene que ser todo arte. Quizá la anunciada Cristo Rey trille por ese camino; tiene muchas expectativas. Ya veremos, se estrena en diciembre. 

 Ningún escritor o pintor empezó siendo original. Tomaron referencias de los clásicos o sus contemporáneos consagrados, hasta formar su estilo.  Hay muchos jóvenes latentes con mucha capacidad, esperando financiación para aportar muchas buenas películas. Por ese amor que tengo al cine, sigo su evolución y observo que hay mucho dominio  de las técnicas fundamentales, sobre todo en la fotografía. Cosa que se aprecia hasta en las malas comedietas que se hacen como churros.
Es un gran avance que el Estado dominicano haya elaborado, aprobado una ley de cine, que haya creado la Dirección General de Cine y que Ellis Pérez se esté moviendo a nivel internacional.  Ojalá estas medidas y pasos sean aprovechados efectivamente por los jóvenes aspirante a cineastas dominicanos
Pero claro, en este asunto hay que agregar la demagogia de los políticos que, como en el problema reciente acerca de los haitianos, tildan de antipatrióticos, enemigos del cine dominicano a quien critica ese montón de tonterías que se está haciendo. Le hacen más daño que bien, ya que  pretenden que se vea todo como perfecto, externando "palabritas" de elogio edulcoradas.
Ellis Pérez a quien le ha tocado administrar la primera etapa
de implementación de la Ley de Cine Dominicana
La adulación al poder acecha para bloquear la independencia del artista y para cercenar el desarrollo de los que se pretendan independientes. Vean sino eso de nombrar "presidente del cine dominicano" a Leonel Fernández. Creo que el expresidente ha dado un gran impulso y apoyo a la cinematografía nativa; pero debió ser el primero en rechazar tales homenajes y los cineastas ser más serios y no lisonjear tanto. Este "peloteo"  augura peligros, trabas y discriminaciones en el camino del cine de República Dominicana !y que me equivoque!
Por suerte no escribo con lisonjas para el poder,  para "ponerme donde el capitán me vea". Lo hago porque espero que el cine dominicano produzca muchas obras de un alto nivel artístico.  Aportamos más los que criticamos constructivamente, que los que pregonan frase huecas y expresiones que sitúan todo muy bonito, decente, loable, esos que sólo abren la boca o el ordenador para loar los gobiernos y sentarse a esperar el cargo que sus lisonjas les han granjeado . 
 Lo escrito lo resumo adherido en esta frase de una persona muy calificada y autorizada para orientar, ya que tiene muchos años en esos menesteres igual que Armando Almánzar; es Carlos Francisco Elías: "Toda complacencia crítica es vaga, fútil; no ayuda a enrumbar proyectos; la visión compasiva y paternal no ayuda(...) a crecer; Sí lo ayuda(...) una visión ajustada, crítica, que permita al equipo que hace una película a no cometer los mismos errores anteriores".
Me alegra que la nave de Mèliés despegue en República Dominicana; que apoyemos el cine dominicano actual; que lo critiquemos constructivamente para elevarlo. Así quizás en esta vorágine en la que prima el beneficio económico (que siempre tiene que haberlo), surja la primera obra de arte cinematográfica dominicana de algún Billy Wilder,  Olson Welles, Bertolucci, Scorsese o Spielberg nativos.