jueves, 2 de octubre de 2014

JOSÉ GABRIEL, UN LUPERÓN EN LOS EJERCITOS DE LINCOLN


Monumento al Cacique Hatuey en Baracoa, CUBA.
Que un nativo de la isla de Santo Domingo se desplace a otras tierras para contribuir a la lucha contra la opresión, tiene antecedentes.  

Hay otros casos, pero dos dignos de mención.  El primero cuando el cacique  Hatuey llega a la isla de Cuba para advertir a sus habitantes acerca de las intenciones de los españoles, y a seguidas integrarse a luchar en esa tierra vecina. El segundo caso lo protagoniza Máximo Gómez y otros dominicanos también en Cuba donde enseñan y aplican la exitosa "carga al machete" ideada y puesta en práctica por Ramón Matías Mella en la Guerra de la Restauración.


José Gabriel Luperón fue el hermano mayor del más descollante dirigente de la Guerra Restauradora. Por razones desconocidas lo encontramos integrado a los ejércitos de Abraham Lincoln en la Guerra Civil Norteamericana que enfrentaron los Estados del Norte y del Sur en pro y en contra del sistema esclavista.

 Hay pocas referencias sobre el mismo. En República Dominicana están los escasos datos que el propio Gregorio Luperón ofrece en sus "Notas Autobiográficas y Apuntes Históricos..."(1) identificándolo como "soldado de la República" en la Batalla de Sabana Larga. Se dice, además, que estuvo en los hostigamientos al gobierno de Báez y al sitio o asedio a Samaná a las órdenes de Mella. Luego Federico Henríquez y Carvajal, siendo presidente de la Academia Dominicana de la Historia, escribe un artículo en Clío no. 12 (1934) titulado simplemente "El Hermano de Luperón"  mas bien para poner en duda algunos datos. El profesor puertoplateño y estudioso de la historia Rufino Martínez en su Diccionario Biográfico-Histórico Dominicano amplía un poco aunque despacha  el tema en un párrafo. Ya más reciente, (Publicado en el El Nacional, 25/9/2010/)  el periodista Carlos Acevedo oriundo de Puerto Plata,  se hace eco de las hazaña de José Gabriel juntando todos los datos de los anteriores  en un solo artículo. ¿Y cuáles son esos datos?


Explica Federico Henríquez y Carvajal en su escrito  que José Gabriel Luperón podría haber estado en la guerra patria  en la Batalla de Sabana Larga con 20 años. Alega que su presencia en ella no habría sido muy destacada, o quizás dudosa, porque siendo hermano de Gregorio Luperón se le hubiese dado más difusión en la época.  Por otra parte tiene fuerza el argumento de su diáspora en Norteamérica porque ésta coincidió justamente con el período de  la Anexión a España y la Restauración(1861-1865).  "La coincidencia de la revolución restauradora con la revolución secesionista(...) da testimonio de su no participación en la faena propia por hallarse ocupado en la ajena" dice Henríquez y Carvajal.

 Otros datos son: que al parecer le gustaba la navegación;  por consiguiente  tenía conocimientos de marinería lo que "le sirvió para correr fortuna por playas extranjeras"(Diccionario Biográfico citado). De su llegada a un puerto de Norteamérica no se sabe cómo, por qué o en cuál arribó. Que allí se enroló en uno de los ejércitos de Abraham Lincoln en la Marina del Norte, donde obtuvo el grado de Capitán Mayor. Que nadando por el Mississippi cortó las cadenas que impedían el avance de los barcos de guerra,  acción vital para asegurar las ofensivas de los abolicionistas contra los confederados; que con otro dominicano, José Western, apresó a un espía que quería infiLtrarse en su bando.


Abraham Lincoln
Dirigió la lucha por  la abolición
de la esclavitud en EE.UU.
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Terminada la guerra fue condecorado con la Medalla al Mérito y tenía todos los derechos como norteamericano honroso. De retorno a República Dominicana el gobierno de Buenaventura Báez lo encarceló, el apellido lo delataba:  ya que Gregorio Luperón seguía luchando contra ese gobierno. Dicen que el cónsul Norteamericano intervino por considerarlo uno de los suyos y que Báez luego lo deportó. De ahí buscó a su hermano que se encontraba en Puerto Príncipe, para luego preparar la célebre expedición del barco "El Telégrafo" dentro de la lucha contra el gobierno, desde el cual se bombardeó la fortaleza de Puerto Plata. Sin embargo su presencia en tal hazaña tampoco es mencionada en ningún tratado histórico, por lo que sitúa en duda esa participación.   A partir de ahí (1869) se dice que José Gabriel  se separó de  Gregorio Luperón  y ya sólo  se conoce el dato de su muerte en 1873.

Es interesante y curiosa esta participación de José Gabriel Luperón en la Guerra Civil de Estados Unidos. Como se constata hay muchos puntos oscuros dentro de lo que está documentado, bastante por aclarar y otro tanto por conocer. Habrá que investigar la causa de su lucha; si buscaba fama y fortuna como dicen unos;  si le motivaba la sinceridad en un combate contra la esclavitud.

 Referente a esto último hay que recordar el descontento de los dominicanos durante la Anexión a España porque ya  los señoritos españoles estaban haciendo distingos y discriminando a los nacionales por su color,  en cierta medida ya temían una vuelta a la esclavitud y esa mayoría mestiza, negra y morena fue la que  luego participó masivamente en la Guerra Restauradora. ¿Podría esto explicar su ausencia durante la Anexión?  Los Luperón era una familia descendiente de esclavos lo que podría explicar el quid de su  estancia en la Unión Americana enfrentando la esclavitud. Todas son hipótesis, enfoques para una futura y más objetiva biografía de este personaje. Queda mucho por investigar. No toda la familia tenía que ser prócer. De hecho tenía otro hermano, Bernardo,  sin aires insignes del que comenta Rufino Martínez era "hombre sin aspiraciones que se conformaba con tener a tiempo el buen trago de ron". Sin embargo Gregorio Luperón en su obra mencionada refiere que "después de una lucha de cuatro días con un temporal, y con el capitán de la balandra, que quería entregarlo en Monte Cristi, acompañado del Comandante Bernardo Luperón, su hermano, amarro al capitán, y revolver en mano, obligó a la tripulación a hacer rumbo a Turks Islands, y alcanzaron la Isla de East Harbor, donde desembarcaron". (2) Así mismo,  Federico Henríquez y Carvajal aseveraba que "Me temo que José Gabriel Luperón no asuma el carácter de un prócer ni tenga las proporciones de un héroe nacional, sino la de un heroico soldado voluntario en dos episodios de la guerra civil secesionista".

Estas son  briznas biográficas que se conocen de fuentes en República Dominicana. Creo que será esencial desplazarse a Estados Unidos donde podría encontrarse  datos puntuales y precisos para situar  correctamente en la historia al personaje. Habrá que hurgar en los archivos de la Biblioteca del Congreso, la Nacional Library de New York, Archivo Nacional de Washington  y sobre todo archivos o museos del Ejército norteamericano, etc. De momento algunas Universidades entre las que están la de Houston y de New York lo mencionan de pasada en publicaciones sobre la inmigración, como la obra "Other Emigrants: The Global Origins of The American People" de David M Reimers, encontrándose en la misma sólo esta sencilla linea: "At least one dominican, Captain Jose Gabriel Luperón came to American to Fight on the Union side during the civil war".


Por la trascendencia que tuvo Gregorio Luperón para la Segunda República  Dominicana vale la pena sumergirse  en este escrutinio de los acontecimientos no menos importantes que rodean a su hermano. Es un tema sin muchos antecedentes que, por ende, podría ser novedoso; en consecuencia propicio para un buen ensayo o una buena tesis de grado.

 (1) Sociedad Dominicana de Bibliófilos. Editora Santo Domingo, S.A. Rep. Dominicana 1974. Tomo II, Pag.108. Esta es la nota que incluye Luperón en su libro acerca de su hermano: "antiguo oficial de la Republica, José Gabriel Luperón, que se había distinguido en el sitio de Samaná en 1857, y en la batalla de Sabana Larga, dirigida por el nunca bien ponderado y distinguido General don Juan Luis Franco Bidó, hombre este digno de los mayores elogios. Ese valiente oficial, hermano mayor de Luperón, protesto contra la anexión española, y después de consumado este gran crimen salió del país y se fue a los Estados Unidos a tomar parte en la guerra de la emancipación de los esclavos. En esta gigantesca guerra, el Gobierno del Presidente Lincoln, lo elevo al grado de Capitán Ayudante Mayor. El fue el valeroso oficial que corto la cadena que impedía el paso a los buques de guerra del Norte en la entrada del Misisipi. Ignorando la parte que su hermano había tenido en los sucesos del país, regreso a el en 1868, y Báez lo prendió y expatrió en seguida, por el crimen del apellido que tenia, y quizás porque no había querido ser español. Este hombre era un atleta por la fuerza y el valor: era marino y hombre de batalla que no rehusaba jamás un duelo". 

(2) Obra citada, pag. 47





EL COHETE DE MÈLIÉS DESPEGA EN REPÚBLICA DOMINICANA




Los sacerdotes del Colegio Don Bosco de Santo Domingo tenían una táctica muy peculiar y original para lograr que los niños fuésemos a la Misa. Existía un carné que cada domingo sellábamos una vez finalizado  el culto católico. Con él, sellado y rubricado, podíamos asistir ese domingo en la tarde a la película que se proyectaba en el cine del colegio, que por cierto tenía unas dimensiones que pocos cines comerciales quizá no poseían en la época.

Pero también cada tanto tiempo en el horario escolar había una proyección para todo el plantel.  Esas mañanas y tardes de cine nos embarcábamos en la nave de Mèliés y vivíamos, con esa máquina de sueños que es el cine, aventuras, pasiones, llantos, risas, espiritualidad, todos deslumbrados por esas primeras películas que veían nuestros ojos: Furia de Titanes, La Novicia Rebelde, Melody, El puente Sobre el Río Kwai, La Pasión de Cristo...Esa metodología clerical impregnó  en mí un gran amor al cine.
Luego en la adolescencia (años 70) aprendí a valorar el cine como arte. Escuchando el programa radial Cine en Santo Domingo de Armando Almánzar día a día, tras mi vuelta del colegio, y otros conducidos por Carlos Francisco Elías, Danilo Ubrí o Humberto Frías.  Esto trajo que siguiera los cine-forums, coordinados por uno de estos críticos mencionados, y los seguía como un poseso en Alianza Francesa, Cine de Radio Televisión Dominicana, cine UASD, etc., que me sumergiera en lecturas de libros de cine, cursillos, difusión de cine de calidad en la organización cultural de la que era miembro y dirigente. Conocí el séptimo arte como forma y sentido, tal como otras manifestaciones artísticas.
Armando Almánzar Rdríguez
Armando Almánzar es uno de los intelectuales que más conocen del mismo y ahora me percato que algunos cineastas dominicanos le atacan porque ha criticado concienzudamente muchas de los filmes que se están realizando últimamente. Y es que apoyar el cine dominicano no es ser condescendiente con lo malo, lo pésimo y lo peor. Es necesaria criticarlo, analizarlo y orientarlo para que avance por un buen camino.


Sabemos que los inicios son difíciles en toda empresa. Sucedió con los pioneros del cinematógrafo. Los lumieres, los meliés. Sólo hay que ver los artilugios, artefactos , máquinas y trucos maravillosos que inventaron, que hoy nos parecerán elementales, pero si nos situamos en su época nos hacen alucinar por lo que fueron capaces de articular: desde pintar a color y a mano cada fotograma, cuando no se había inventado ese proceso químico en el soporte del celuloide;  trucos de sobre-impresiones y hasta unos inicios del 3D  (por cierto aquí en Madrid, en Caixa Fórum, hay una exposición única y muy completa de esos artilugios de Mèliés y otros).

Por tanto, esa dificultad también se nota en este nuevo despegar del cine dominicano. Y todos los amantes del mismo nos alegramos de lo que está pasando. Se ha logrado lo impensable hace 20 años: que las películas dominicanas estén en cartelera de los cine comerciales compitiendo con el tradicional poder de las producciones norteamericanas; obteniendo éxitos de taquilla, recaudando millones de pesos, multiplicándose el número que de ellas se ruedan cada año. Tanto es así que ya se elaboran en internet listas de, por ejemplo, las 30 peores películas dominicanas. Todo  lo cual confirma lo que decimos y ayudará a desarrollarlo.
Recuerdo que cuando veía la calidad con la que eran realizados los primeros anuncios de ron Barceló, me preguntaba por qué esos empresarios licoreros no invertían en el cine con el mismo personal técnico que realizaba esos spot publicitarios de una forma excelente. 

 El cine es negocio,  es una industria y es un arte. Siempre pesa más el negocio que el arte. Así pasa con el cine norteamericano y mundial en general; pero a pesar de todo lo que se trabaja e invierte para sacar sólo beneficio económico, también ha creado obras únicas como Ciudadano Kane o Blade Runner o las obras de Billy Wilder, Frank Capra, Bernardo Bertolucci...Eso está sucediendo ahora con el cine dominicano. Los empresarios están invirtiendo, pero muchos corren demasiado para hacer dinero.  Está primando la taquilla (que no es malo por sí mismo, ya lo dije)  lo populista, lo fácil, lo que quiere y divierte a las masas.
He podido ver varias de esas "pelis" y percibo que hay unos cuantos directores  con buenas intenciones filmando cosas muy serias. La Lucha de Ana, Teniente Amado, Jaque Mate o  Andrea, serían ejemplos. Pero hay muchas comedias insulsas que imitan el estilo televisivo o las horribles norteamericanas al estilo de Adam Sadler. Otras de terror y misterio que también imitan los códigos americanos del género, pero importa mucho que hagan cine y hagan cine y hagan cine. Que copien, si hay que copiar, que imiten en principio.


La película brasileña Ciudad de Dios es una muestra de por donde puede inclinarse el esfuerzo dominicano: es un film perfecto en forma y contenido como tiene que ser todo arte. Quizá la anunciada Cristo Rey trille por ese camino; tiene muchas expectativas. Ya veremos, se estrena en diciembre. 

 Ningún escritor o pintor empezó siendo original. Tomaron referencias de los clásicos o sus contemporáneos consagrados, hasta formar su estilo.  Hay muchos jóvenes latentes con mucha capacidad, esperando financiación para aportar muchas buenas películas. Por ese amor que tengo al cine, sigo su evolución y observo que hay mucho dominio  de las técnicas fundamentales, sobre todo en la fotografía. Cosa que se aprecia hasta en las malas comedietas que se hacen como churros.
Es un gran avance que el Estado dominicano haya elaborado, aprobado una ley de cine, que haya creado la Dirección General de Cine y que Ellis Pérez se esté moviendo a nivel internacional.  Ojalá estas medidas y pasos sean aprovechados efectivamente por los jóvenes aspirante a cineastas dominicanos
Pero claro, en este asunto hay que agregar la demagogia de los políticos que, como en el problema reciente acerca de los haitianos, tildan de antipatrióticos, enemigos del cine dominicano a quien critica ese montón de tonterías que se está haciendo. Le hacen más daño que bien, ya que  pretenden que se vea todo como perfecto, externando "palabritas" de elogio edulcoradas.
Ellis Pérez a quien le ha tocado administrar la primera etapa
de implementación de la Ley de Cine Dominicana
La adulación al poder acecha para bloquear la independencia del artista y para cercenar el desarrollo de los que se pretendan independientes. Vean sino eso de nombrar "presidente del cine dominicano" a Leonel Fernández. Creo que el expresidente ha dado un gran impulso y apoyo a la cinematografía nativa; pero debió ser el primero en rechazar tales homenajes y los cineastas ser más serios y no lisonjear tanto. Este "peloteo"  augura peligros, trabas y discriminaciones en el camino del cine de República Dominicana !y que me equivoque!
Por suerte no escribo con lisonjas para el poder,  para "ponerme donde el capitán me vea". Lo hago porque espero que el cine dominicano produzca muchas obras de un alto nivel artístico.  Aportamos más los que criticamos constructivamente, que los que pregonan frase huecas y expresiones que sitúan todo muy bonito, decente, loable, esos que sólo abren la boca o el ordenador para loar los gobiernos y sentarse a esperar el cargo que sus lisonjas les han granjeado . 
 Lo escrito lo resumo adherido en esta frase de una persona muy calificada y autorizada para orientar, ya que tiene muchos años en esos menesteres igual que Armando Almánzar; es Carlos Francisco Elías: "Toda complacencia crítica es vaga, fútil; no ayuda a enrumbar proyectos; la visión compasiva y paternal no ayuda(...) a crecer; Sí lo ayuda(...) una visión ajustada, crítica, que permita al equipo que hace una película a no cometer los mismos errores anteriores".
Me alegra que la nave de Mèliés despegue en República Dominicana; que apoyemos el cine dominicano actual; que lo critiquemos constructivamente para elevarlo. Así quizás en esta vorágine en la que prima el beneficio económico (que siempre tiene que haberlo), surja la primera obra de arte cinematográfica dominicana de algún Billy Wilder,  Olson Welles, Bertolucci, Scorsese o Spielberg nativos.








miércoles, 1 de octubre de 2014

LOS GAYS Y "LA DECLARACIÓN UNIVERSAL..." COMO PRETEXTO FALAZ

El columnista y  denominado politólogo (¡Qué alguien me explique, por favor, que no se que quiere decir el término con el que tantos comentaristas se autonombran!) señor Freddy E. Núñez quizo justificar su rechazo a la homosexualidad y al matrimonio de los gays apelando insólitamente a la declaración Universal de los derechos humanos.  Ésta es su opinión, luego mi escrito rebatiéndole.  Comparen.

¿La Homosexualidad; Nos Da algún Derecho?‏

Ing. Freddy E. NúñezPor: Freddy E. Núñez M.
Yo, como una extensa mayoría de ciudadanos del país y del mundo, no entiendo como hemos llegado a un estadio de cosas en las que un grupito muy reducido de ciudadanos (hombres y mujeres) ha llegado a convencerse de que su preferencia sexual le da algún derecho.
Con esa inquietud en la cabeza me dedique a estudiar uno por uno los 30 artículos que conforman la “Declaración Universal de los Derechos Humanos” proclamada por la ONU en su Resolución 217 A (III) del 10 de diciembre del año 1948 en la ciudad de París, Francia.
Busque, leí y releí, todo el articulado de la declaración de los Derechos Humanos, y en ninguno encontré nada referente a la preferencia sexual, de hecho la palabra “preferencia”, no aparece ni una sola vez en la declaración, la palabra “sexo” solo aparece una sola vez, en el artículo 2, y es para referirse al hecho de que: “Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición”.
La palabra “Familia”, sin embargo, aparece tres (3) veces, dos veces en el artículo 16, para referirse al hecho de que la misma está formada por “Hombre y Mujer” así:
“1. Los hombres y las mujeres, a partir de la edad núbil, tienen derecho, sin restricción alguna por motivos de raza, nacionalidad o religión, a casarse y fundar una familia, y disfrutarán de iguales derechos en cuanto al matrimonio, durante el matrimonio y en caso de disolución del matrimonio.
2. Sólo mediante libre y pleno consentimiento de los futuros esposos podrá contraerse el matrimonio.
3. La familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado”.
Y una tercera vez en el artículo 25, para decir que:
”1. Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez u otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad.
2. La maternidad y la infancia tienen derecho a cuidados y asistencia especiales. Todos los niños, nacidos de matrimonio o fuera de matrimonio, tienen derecho a igual protección social”.
Luego en ningún otro artículo se menciona, ni remotamente, el hecho de que porque una persona tenga tal o cual preferencia sexual tiene o deba tener “Derechos Especiales”, todo lo contrario, con la tan cacareada protección a no ser “Discriminados”, los homosexuales (hombre o mujer) se olvidan que ese derecho está consagrado en el artículo 7 de la Declaración de los Derechos Humanos, pero no para ellos, sino para todos los seres humanos, así:
“Todos son iguales ante la ley y tienen, sin distinción, derecho a igual protección de la ley. Todos tienen derecho a igual protección contra toda discriminación que infrinja esta Declaración y contra toda provocación a tal discriminación”, esto quiere decir que los homosexuales, lesbianas y demás componentes de esta clase de personas con preferencias especiales, su derecho a no ser discriminado no viene protegido por su preferencia sexual, sino por simplemente ser humanos.
Por eso entiendo que la homosexualidad, o sea aquellos que prefieren tener relaciones sexuales con individuos de su mismos sexo, no da derechos especiales, pues si así fuera, el estado debería reconocerles derechos especiales a los que tengan otras preferencias sexuales, Niños y Niñas por ejemplo, los que prefieren a animales; perros, caballos, etc.
No he querido hacer ninguna alusión de tipo moral o religioso en este análisis, me he circunscrito a los que establece la declaración de los derechos humanos, que es lo que muchos dicen defender, cuando protestan por los derechos de las personas con preferencias sexuales diferente a la mayoría.

En fin no existe la posibilidad en medio de la lógica legal tanto nacional como internacional (por lo que dice la ONU), que su preferencia sexual, a ningún ciudadano le genere derechos especiales, por lo que creo que todo este movimiento que incluso respalda algún embajador extranjero, no es más que un circo, del cual los dueños, quieren que todos participemos.

El autor es politólogo.

mi réplica:
LOS GAYS Y "LA DECLARACIÓN UNIVERSAL..." COMO PRETEXTO FALAZ

Creyentes de todas las religiones y corrientes de las mismas tienen una postura clara de condena a las personas homosexuales; esto, más que aceptable, es coherente con los puntos de vista de sus dogmas de fe. Pero aún así muchos mantienen una actitud de tolerancia en el conocimiento de que muchos gay son creyentes y fervientes seguidores de un determinado culto. Hasta ahí todo bien.  Pero utilizar la Declaración Universal de los Derechos Humanos para justificar tus fobias es ridículo y, de partida, una contradicción imposible de conciliar porque esa misma Declaración ya la invalida.

Esto último es lo que ha hecho el señor Freddy E. Núñez M. en su artículo "¿La Homosexualidad;(sic) Nos Da algún Derecho?", publicado en la  sección Opinión del periódico digital de la inmigración Diáspora Dominicana.com.  Y tiene poco en donde apoyarse: sólo en un análisis muy superficial justificado con falacias. Se apoya básicamente en ausencias: Que no encontró nada referente a la "preferencia sexual"; que ni la palabra "preferencia" aparece; que la palabra "sexo" aparece  sólo una vez; pero, ¡eureka!, la palabra "familia" aparece tres veces, supongo que para su alegría.
Sobre esa falacia estadística del señor Núñez diré que el término "preferencia sexual" se ha popularizado en los últimos 20 años. Es un sintagma hecho para describir un hecho nuevo (la lucha contra la discriminación a los gays) que no se puede encontrar en un documento elaborado en una época en que no existía esa  lucha.

Parece alegrarse de encontrar "familia" en la Declaración Universal de los Derechos Humanos para a seguidas alegar,  de forma retorcida, que este importante documento dice que a ésta (la familia) la constituye "hombre y mujer", y pasa a citar: "Los hombres y las mujeres(...)tienen derecho, sin restricción(...) a casarse y fundar una familia(...)." Pero ¡qué curioso! ¿Ahí dice lo que dice Freddy? Yo no lo entiendo como matrimonio entre un hombre y una mujer, ni entre dos hombres ni entre dos mujeres. Y... ¿por qué el señor Freddy E. Núñez M. sí lo ve y entiende únicamente como la primera opción?

 Ese artículo y la Declaración íntegra no fue redactada por un ser único y divino; es un consenso de mucha gente, de muchas personas que no estuvieron imbuidos de prejuicios, ni pensaban en discriminar a nadie, ni prohibir nada. Es cierto, podríamos aceptar que es ambiguo, por tanto no apoya mis criterios ni los del señor Núñez. Y esa ambigüedad, que generalmente nunca es recomendable para la objetividad, en este caso es una virtud. Y fíjese, analícelo, Freddy, que si hacemos un ejercicio de imaginación y suponemos la utopía de un mundo en el que se ha aceptado el matrimonio homosexual en todos los países, sin excepción, ese acápite 1 del artículo 16 no requeriría cambio alguno porque, sorprendentemente, se adaptaría a ese tiempo nuevo. Queriendo o sin querer...¡Con que visión de futuro y de modernidad fue redactado!  Analícelo y confróntelo de nuevo a ver.

Otra falacia es decir lo que nadie ha dicho y, en base a esas premisas, sacar conclusiones a su medida y esconder su homofobia bajo ese importante documento de toda la humanidad. No he oído a nadie decir que los gays tienen "derechos especiales". No los tienen, en eso estamos de acuerdo; son derechos de unas personas gay que, como usted dice, tienen derechos humanos, sin embargo a ellos se les quieren cercenar.  Se busca impedir que estén en los medios de comunicación,  que se manifiesten, se les quiere aislar y han estado aislados;  se les acosa, se les agrede, se les mata. ¿No es todo eso la negación de sus derechos como personas? ¿No es eso faltar a "circular libremente", "ser libres e iguales", "derecho a la vida, libertad y seguridad de su persona", "derecho a participar en el gobierno de su país"  y "tomar parte libremente de la vida cultural"... que proclama la Declaración Universal de los Derechos Humanos?

Y de esa manera el Señor Freddy E. Núñez M. no entiende ni va a entender nada; aunque acepta que los gay quedan incluídos en los derechos humanos, no acepta, no dice, por tanto oculta, que esos derechos se les niegan íntegro en muchos países, y en parte en el nuestro; por tanto no ha sido consecuente, solidario ni "caritativo".  Por eso se canta y se llora.  Hace cosas y parece que no lo siente.  Si hubiese hecho su artículo bajo la óptica moral y religiosa habría estado más coherente, que ganas no le faltaron porque hace mención de ellas. De esa manera no hubiese pifiado; se ahorraría el uso acomodaticio y superficial que hizo de la  trascendental Declaración de los Derechos Humanos para, curiosamente, limitar derechos a unas personas.

En el fondo, aunque rehusó tratarlo desde ese punto de vista, el aludido articulista y politólogo está influenciado por los criterios religiosos:  dogmas inamovibles elaborados sin consenso; comprendo que son ideas que copan las mentalidades de  los miembros de la sociedad en general;  que divulgan eso de que el matrimonio y la familia son sagrados.  Por eso no es capaz de concluir que el matrimonio y la familia han sido entidades cambiantes a lo largo de la historia de la humanidad.   Hay ejemplos muy  remotos. Caín, como uno de los primeros hijos de la humanidad, según el mito bíblico, tuvo que hacer unión y familia con su hermana, si la tuvo, o con su madre.(si no, caer en la contradicción como así narra La Biblia de buscarle otra mujer a Caín cuando se desplazó a otras tierras, cuando se creía que eran los primeros seres de la humanidad).  Abraham formó un triángulo con su sierva y su primera esposa Sara o Saray; Salomón tuvo innúmeras esposas, todo un harén; los reyes se casaban entre sus familiares dizque para preservar la pureza de la sangre,...

Por otro lado, señor Freddy E. Núñez M., como se dice que los homosexuales son unos degenerados, enfermos e inmorales, ¿sería usted capaz de catalogar moralmente y emular lo que hizo Lot, el sobrino del patriarca Abraham, sólo para impedir que unos homosexuales posean a sus amigos? Cuando a la puerta de sus casa se acercaron unos sodomitas que querían entablar relaciones sexuales con unos visitantes (varones) que tenía hospedados,  en  una actitud insólita les dijo, y  cito Génesis 19:7: "Les ruego, hermanos míos, que no cometan semejante maldad. Miren que tengo dos hijas que todavía son vírgenes. Se las voy a traer  para que ustedes hagan con ellas lo que quieran, pero dejen tranquilos a estos hombres que han confiado en mi hospitalidad." ¿Cómo podemos catalogar ese proceder?

En fin, señor Núñez, aunque creo que usted a expuesto sus ideas conservando las buenas formas, también considero que el asunto que nos ocupa no sólo es de un "reducido grupito", no es un "cacareo" ni un circo, ni a nadie se le obliga a participar en esta defensa de un derecho ciudadano. Cada quien según su conciencia.  Es que se impone ser tolerante hacia persona que a usted ni a mí hacen ningún daño. Simplemente.

Juan Pablo Rodríguez Tavárez es profesor dominicano residente en Madrid.

¿QUÉ PASÓ CON DUARTE EN VENEZUELA?

(Juan Pablo Duarte, después de ser ideólogo, organizador, todo un líder de la juventud de su tiempo, y promotor de la Independencia de la República Dominicana, dejó perder  su liderazgo como fruto una estadía inexplicable de casi 20 años fuera de su país. ¿Por qué? En este trabajo trato de indagar las causas y  sigo sus pasos por Venezuela para aclarar un poco el asunto que a los historiadores profesionales no le ha interesado investigar con más ahínco).


Juan Pablo Duarte y Díez, hijo de un comerciante
español de Cádiz, se convirtió en Padre de la
Patria dominicana.
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En los relatos históricos que se articulan acerca de los héroes, próceres, padres de la patria y libertadores, un aspecto muy común de los mismos es que se sacraliza esas personalidades hasta distorsionar y ocultar hechos o negarse a investigar otros. Las autoridades y gran parte del pueblo se sienten cómodo al celebrar lo establecido sin crítica, separando a los grandes hombres y mujeres de su realidad, de su época. Si no lo haces así te caen encima todos los poderes de los aparatos ideológicos del Estado para regañar y condenarte

 La aureola de "santo", "cristo", "apóstol" "inmaculado" que muchos historiadores  o escritores les han impregnado a Juan Pablo Duarte,  determina que quien desee hurgar algunos hechos desconocidos o pocos investigados de su vida para situarlos en su contexto, sienta cierto temor "como si fuera una especie de sacrilegio o profanación abominable". Y ese temor quizás es el mismo que denoto yo (lo admito) haciendo estas aclaraciones introductorias; pero son necesarias y válidas para tratar el largo exilio en Venezuela del Padre de la Patria Dominicana sin quitarle el valor indudable de prócer.

 Pero claro, aquí no se trata de denigrar ni de hablar mal de nadie, sino de completar la vida del dominicano más venerado de todos los tiempos. Sabemos que desde 1845 a 1863 Duarte es una incógnita. Un periodo inexplicable. Después que fue desterrado por Pedro Santana en 1844 muy poco conocemos de sus actividades, salvo algunos datos sueltos. La importancia de develar esa parte de su vida ha  de emprenderse.

 Hasta ahora los apologistas tradicionales, entre ellos Joaquín Balaguer o Pedro Troncoso Sánchez, en su visión novelesca han denominado esta etapa de Juan Pablo Duarte como de expiación, de beber un cáliz que le lleva a vivir "encerrado en sí mismo como un monje en su celda" (El Cristo de la Libertad). Lo sitúan alejado de las pasiones humanas, como el romántico buscando "consuelo en la naturaleza agreste" o como el eterno desterrado llorando sus penas en un exilio que, supuestamente, nunca tuvo la posibilidad de revertir. Claro, como escribió el profesor Pedro Conde Sturla, ese Duarte es el que interesa al Estado, a los diferentes gobiernos y a las clases gobernantes; un Duarte inalcanzable, místico y mítico, objeto de culto, no objeto de reflexión que culmine en un aprendizaje revolucionario.


El popular y a veces sensacionalista estudioso de la historia, José Conrado Novas no cree, acertadamente, que una persona con una buena educación, cosmopolita y citadino, por un simple capricho se haya retirado a la selva venezolana del Orinoco a una vida distinta a la que estaba acostumbrado, cual si fuera un anacoreta. Para Amadeo Julián, Duarte después de su expulsión de Santo Domingo convirtió su destierro en un exilio voluntario a partir de 1845.

El historiador venezolano Lic. Juan Carlo Reyes cuenta que al parecer Duarte fue evadiendo las zonas urbanas conflictivas. Venezuela en esa época era un polvorín de guerras civiles, montoneras, guerrillas. Esta inestabilidad, y el estatus de Duarte como extranjero y desterrado del gobierno dominicano, hizo que se retirara de la ciudad a otras regiones para evitar problemas, ya que el gobierno venezolano mantenía buenas relaciones con el dominicano. Se dice que se internó en la selvática zona de San Carlos de Río Negro, luego fue llevado por un sacerdote portugués a San Fernando de Apure,  de donde se conocen  pocas actividades y algún escrito que dejó en publicaciones de una sociedad cultural, "Jóvenes de Achaguas".

(Acerca de su presencia en la región de Río Negro algunos estudios la establecen como pura leyenda. Ciertamente, no existen muchos indicios concretos, y esto lo demuestra el venezolano Juan Jiménez de la Rosa en un informe muy detallado que remite al Instituto Duartiano (Ver Boletín No. 9 . 1972) Sin embargo el Padre Meriño, que  visitó  a Duarte en 1865, en su discurso u honras fúnebre con motivo de la muerte del prócer menciona este paraje seguramente porque en su conversación el prócer se lo habría referido.  En todo caso, es relevante que en San Carlos de Río Negro una calle lleve el nombre de Duarte)

San Carlos de Río Negro es una zona selvática de Venezuela cerca de las fronteras de Colombia y Brasil  que, aún hoy, es de difícil acceso. Alejado de los centros urbanos de Venezuela, dicen que allí fue a establecerse Juan Pablo Duarte, por lo que por muchos años se desconoció su paradero. 


Los "Apuntes de Rosa Duarte"(cuando lo cite de aquí en adelante, lo haré como ARD, edición del Instituto Duartiano) confirman esto al decir que "12 años estuvo errante en el interior de Venezuela recorriendo la parte oriental y occidental". Pero a partir de esa referencia se percibe que Rosa Duarte conoce poco de la vida de Juan Pablo Duarte en esos casi veinte años en Venezuela. Su "Apuntes", que está organizado por meses y años,  después de 1945 salta a 1862 cuando de nuevo entra en escena nuestro prócer.

Sus propios familiares creyeron por muchos años que había muerto y supo del fallecimiento de su madre (1858) varios años después de ese acontecimiento. No encontramos en los "Apuntes" ningún texto explícito que lo confirme, pero se puede colegir al no contar nada de Duarte de 1845 a 1862; además, hasta ahora ningún historiador documenta su presencia ante la fenecida progenitora.  Lo que sí pudimos leer es la confirmación del lamentable y evidente despiste  y desvinculación familiar de Duarte: La hermana del creador de la nacionalidad dominicana transcribe lo que parecía, como anota el eficiente compilador histórico Emilio Rodríguez Demorizi, algún fragmento de Memorias de  Duarte desaparecida que utiliza  su hermana porque las reproduce en primera persona como si hablara Duarte: "Recibo cartas de mi familia que creyéndola en Santo Domingo, se hallaba en Caracas" (ARD, subrayado mío, jprt).

Emiliano Tejera hijo de un fundador de la Trinitaria escribe un discurso que fue leído en el Congreso Nacional el 27 de febrero de 1894 en ocasión de proponer un monumento a Juan Pablo Duarte. El mismo es una reseña histórica y alabanza de las acciones del Padre de la Patria; sin embargo no oculta el consabido vacío en la continuidad cronológica de los hechos al igual que en los Apuntes de Rosa Duarte. Dice: "Años después se preguntaban los amigos de Duarte cuál había sido la suerte del insigne y desgraciado dominicano. ¿Vivía aún? ¿Abrumado por la iniquidad de sus contrarios había descendido al sepulcro? Nadie lo sabía. Al regresar de Europa hundiose en las soledades del interior de Venezuela, se ignoraba si había sido presa de las fieras, o víctima de las inundaciones o las enfermedades." (Escritos Diversos de Emiliano Tejera, AGN).  Manuel Ubaldo Gómez en una conferencia impartida en La Vega (1932) dijo que "de Europa se fue al interior de Venezuela donde pasó largo tiempo, ignorado hasta de sus familiares, de allí volvió a la patria cuando una casualidad llevó a su conocimiento que la República(...) había sido proclamada en los cerros de Capotillo y se peleaba por la libertad" (Revista Clio 110, Academia Dominicana de la Historia, subrayado mío).

De San Carlos de Río Negro (en el Estado de Amazonas) Duarte fue llevado por
un cura al Estado de Apure en la comunidad de San Fernando, más poblada pero
aún alejada  de los principales centros urbanos en los que vivían sus familiares en
Venezuela
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Por consiguiente existen muchas interpretaciones sobre este periodo en la vida de Duarte. Y es lógico por el oscuro velo que se cierne sobre el mismo. Es culpa de los historiadores por tenerlo como historia sagrada. Hasta que no se investigue con seriedad, y creo que no hay voluntad, habrá que tenerlas todas en cuenta. Ofrezco a continuación las teorías, interpretaciones, especulaciones acerca de este periodo en la vida de Juan Pablo Duarte: Que se retiró a las selvas del Orinoco con cierto trasfondo de religiosidad y misticismo a llevar una vida de guía espiritual de los nativos de esas regiones; que llevaba unos negocios en la selva haciendo transacciones de materias primas; que su desaparición se debió a un factor patológico que debe estudiarse desde la rama de la medicina que corresponda; de esto último hay certezas por sus permanentes calenturas, fiebres cerebrales y paludismo; que como parte de lo anterior, sufrió una depresión muy aguda,  unos comportamientos extraños que le alejaron de la vida urbana y al parecer no le interesaba su vida pasada.


 Además, otros dicen que lo anterior se debió a su carácter triste y depresivo que denotó en sus versos en los que no hay una línea ilusionada o esperanzadora. Que deseaba mantenerse alejado de las rencillas políticas, ambiciones de poder y corrupción en la que los líderes estaban sumergido en República Dominicana. Agrego las aseveraciones de Américo Lugo quien alega que a Duarte aun siendo una "figura inmaculada", "le faltara el don del heroísmo, esencial en todo libertador de pueblos". En el fondo Lugo coincide con Sumner Welles que en "La Viña de Naboth"  parece justificar y casi elogiar  la supuesta incapacidad de Duarte para llevar un proceso tan complicado en una República Dominicana dominada por la informalidad,  el autoritarismo y el caos permanente: "La brevedad de su carrera pública en la que puso de manifiesto su carencia de ambición personal(...) lo incapacitaba, tal vez, para ser el gobernante que aquellos tiempos exigían. Es posible asumir que le faltaba el don de dirección práctica requeridos en los años largos que habían de transcurrir antes de que un régimen de verdadera constitucionalidad llegara a ser un hecho"(ob. cit.).

Hay unos actos puntuales incomprensibles. Depuesto Santana, el 23 de septiembre de 1848, durante la presidencia de Manuel Jimenes, el Congreso Nacional aprobó un decreto en beneficio de los desterrados en 1844. Se acogieron inmediatamente a él, Sánchez, Mella, Juan Isidro Pérez , Vicente Celestino Duarte y otros; Juan Pablo  no retorna. Y casi dos años antes de la Anexión la Cancillería instruye al Comisionado del gobierno en asuntos de los emigrantes a que "no se permita que se admitan pasajeros de ninguna clase, excepto al señor Don Pedro Núñez de Cáceres, la familia Duarte y aquellos dominicanos que puedan ser útiles al país y que no hayan tomado parte en los últimos acontecimientos políticos ocurridos desde 1844" (ARD, nota de Emilio Rodríguez Demorizi).  Al comentar esto Emilio Rodríguez Demorizi expresa que "permaneció en su obstinada ausencia, no obstante los reclamos del gobierno".


El motivo de enfermedad puede ser fundamental para una investigación exhaustiva  Yo me inclino por ese sendero; pero no desde la teoría de que vino diezmado de salud a causa sólo de la selva, sino como una patología que le acompañó toda su vida. En los momentos inmediatamente anteriores a su exilio (con sólo 31 años) ya iba con deficiencias de salud: "A las 6 de la tarde rodeado de numerosa tropa bajamos al muelle. Yo iba enfermo con las calenturas que había traído de Puerto Plata. Me apoyaba para poder andar en los brazos de mi hermano Vicente y su hijo Enrique" (ARD). 

Y cuando llegó a República Dominicana  en 1864 en plena guerra de la Restauración, después de viajar por algunas regiones salió de Guayubín otra vez enfermo, según cuenta Manuel Rodríguez Objío en su Relación Cronológica del itinerario de Duarte  desde Venezuela a Santo Domingo. Ulises Espaillat, en ese momento vicepresidente del país, le ofrece un puesto diplomático "fuera de riesgos y peligros". Duarte lo rechaza y, a pesar de que antes se ofreció a que le asignaran alguna misión de guerra, alega para no asumir el puesto diplomático "que el mal estado en que se encuentra mi salud no me permite aceptar por ahora el alto honor que se pretende hacerme(...) no podría  desempeñar el cargo con aquella regularidad, acierto y presteza que requieren las circunstancias, la dignidad del gobierno y mi propio honor"(carta del 15 de abril de 1864, ARD).  Digo que eran motivos sin fundamento porque si no tenía la suficiente salud para desempeñar un cargo diplomático, mucho menos podía participar en actos de guerra.


Sin embargo  el 22 de abril de 1864 sucede algo que le hace cambiar de opinión con celeridad: se entera que el 28 de marzo se  había publicado contra él un durísimo artículo en el periódico el "Diario de la Marina" (al servicio de los intereses imperiales españoles en el Caribe).

El libelo no guarda ninguna contemplación con el patricio porque su intención es sembrar cizaña: "Éste Duarte, de nombre Don Juan Pablo, es sujeto que hizo gran papel en 1844, cuando se formó la República Dominicana. Salió proscrito para Venezuela, donde hasta el día (sic)  se había obstinado en permanecer oscuramente".  El articulista, prácticamente anónimo, sólo firmado como "G",  recalca que "el presidente Pepillo Salcedo, Polanco, el generalísimo, y los no menos generalísimos Luperón y Monción, no querrán  ceder la preeminencia que hay entre los suyos y verán de reojos al recién venido, a quien considerarán como un zángano perezoso que viene a libar la miel elaborada por ellos"(insertado por Emilio R. Demorizi en una nota a los ARD

(Ya sabemos que aceptado su cargo de Ministro Plenipotenciario ante los gobiernos de Venezuela, Nueva Granada(Colombia) y Perú, con sólo unos meses en la Patria se fue de nuevo a Venezuela; y aunque su misión diplomática terminó en 1865, al salir de Santo Domingo las últimas tropas españolas,  no volvió a su tierra; sumó 12 años más fuera de República Dominicana  hasta que sus restos fueron repatriados durante el Gobierno de Lilís).


El afrodominicano Gregorio Luperón, fue el fruto del liderazgo
 formado durante la Anexión de la República Dominicana a España 
y ante la ausencia de Duarte por casi 20 años.
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Aquí hay que acotar que, aparte del ataque interesado e implacable del Periódico "El Diario de la Marina", el artículo de marras denotaba una realidad: Duarte, ante una ausencia larguísima del país, había perdido su capital político ante el empuje del liderazgo de una nueva generación.

Se le respetaba pero la pequeña burguesía dominicana tenía nuevos líderes y, aparte de Luperón,  Gaspar Polanco, etc. (y los de 1844 que se mantuvieron en la lucha como Mella, el asesinado Sánchez,  Vicente C. Duarte y otros) en todo ese periodo de ausencia Santana y Buenaventura Báez en diferentes etapas fueron líderes de la pequeña burguesía y este último lo sería después de la Restauración, apenas retiradas las tropas españolas en 1865 (Juan Bosch lo explica muy didácticamente en sus obras Composición Social Dominicana y La Guerra de la Restauración).

Éstas fueron las causas de la intrascendencia de Duarte en ese momento. Por eso creo que es erróneo e injusto que Américo Lugo al querer situar a Francisco del Rosario Sánchez como "el verdadero Padre de la Patria" dice que Duarte "entre morir con las armas en la mano y servirle a la causa de la Restauración en Venezuela, optó por lo último". Realmente no tenía la capacidad política para elegir, ya no se le consideraba útil en el país y por eso le mandaron a un cargo diplomático, como es la regla cuando un personaje prominente ya no es necesario en un momento político. Es posible entonces, que este artículo del periódico colonialista le hiciera caer en cuenta de la amarga realidad.


 Por demás, creo que Juan Pablo Duarte nunca dejó de creer en sus ideales y en su interés por la política,  la cultura y el saber. Cuando se había repuesto de sus impedimentos (fuesen cuales fuesen) volvió a preocuparse por el país que contribuyó a crear. En Venezuela, mientras preparaba en 1863 su regreso a la República Dominicana, recababa recursos económicos y militares para la Restauración. Era manifiesta su oposición a los entreguismos o protectorados como se les llamaba entonces, ya sea de Francia, Estados Unidos, Inglaterra o España. Fue quien preparó y organizó los ánimos, fue el padre de la Patria, y otros los libertadores. Propugnó por un Estado burgués liberal al estilo del que había visto en Francia, Inglaterra, Estados Unidos. Pretendía un Estado organizado fundado en una nación, con respeto a las leyes y la separación de los Poderes del Estado, y no un Estado en base al autoritarismo, el clientelismo y patrimonialismo, como hemos tenido hasta la actualidad. Creía en un Estado que tuviese en cuenta a todas las razas de la nación, de ahí que rechazara los intentos de la oligarquía infiltrada en La Trinitaria de dejar fuera del proyecto de Constitución este aspecto. Cuenta Rosa Duarte que rompió el borrador de Carta Magna profundamente irritado por esas posiciones racistas.

  Ya hemos visto las causas de la desvinculación y/o desaparición del patricio Juan Pablo Duarte: Su grave patología, asunto evidente y registrado históricamente. ¿Pero esto bastaba para que se efectuara esa desaparición del ámbito público y estar incógnito en una selva? Yo creo como conclusión y coincidiendo con algunos que han tratado el asunto, lo que expondré en el siguiente párrafo.

Sabemos que Duarte provenía de una familia de la alta pequeña burguesía comerciante  y exportadora; y él mismo ejerció esos oficios, era un negociante.  Se cuenta que después de abandonar Alemania y llegar a Venezuela se dedicó a  comercializar pieles de caimanes, que sabemos eran de gran utilidad y demanda, así como también plumas de una especie de garza,  negocio también con mucha demanda para exportar a Europa pues estaba de moda para añadir a algunos complementos de las vestimentas como los sombreros. Entonces es posible que en uno de sus desplazamiento comerciales haya sufrido una crisis muy grave, tan tremenda y de tales dimensiones que  le dejara varado y en el desamparo por muchos años en la selva y hasta pudo haber perdido la memoria. Objetivamente no se ve otra justificación. Lo digo porque nuestro creador de la nacionalidad dominicana conservaba su interés por la cultura y el saber. Cuando  fue embarcado a Alemania, siguió estudiando geografía y  comenzó a aprender la lengua alemana, cuyo aprendizaje fue facilitado porque dominaba el latín.  En Apure escribió en una sociedad cultural. Al enterarse de la Guerra Restauradora se movió para retornar mientras colectaba dinero y armas. En fin conservaba sus ideales y sentimiento hacia la patria.
Escudos de las repúblicas de Venezuela y Dominicana

Igual que el caso de  José Gabriel Luperón y su participación en los ejércitos de Lincoln y la guerra Civil Norteamericana (Ver mi artículo "José Gabriel: un Luperón en los ejércitos de Lincoln") los datos que clarifiquen esa participación hay que buscarlos evidentemente en el el extranjero: En Estados Unidos los referentes al hermano de Luperón y en Venezuela  los de Juan Pablo Duarte.

Además, teniendo en cuenta que la medicina hoy no es la misma que en el siglo XIX, si es necesario someter los restos del patricio a la medicina moderna, pues que se haga como hizo el gobierno de Hugo Chávez con Simón Bolívar para esclarecer las causas reales de su muerte. Para mi es indiferente una investigación de la muerte de cualquier hombre ilustre, literato, héroe de la patria, si esto no tiene incidencia en su trayectoria pública. En el caso de Duarte en evidente que su enfermedad le limitó su vida pública, su accionar y afectó su liderazgo.

 Los pormenores de alguna grave  patología en una etapa de su vida, si así fuese,  no debe ocultarse porque se hace esencial para completar su biografía y evitar tantas especulaciones, teorías y supuestos. Le seguiremos queriendo igual, aunque valorando lo negativo que quizás fue para su persona, sus ideales, liderazgo y capital político haberla sufrido.


( Igual como es doloroso ver que la vida coloca a Juan Bosch en los últimos años de su vida confinado en el vacío y la niebla espesa del olvido de todo lo que investigó y escribió, fruto de la enfermedad de Alzheimer. Yo creo que en la más cruel y terrible de las enfermedades a la que puede confinarse a un hombre del que la esencia de su vida era el uso del cerebro, la memoria, leer, escribir, teorizar, conocer...y no hay que ocultarlo en su biografía como pasa ahora con Juan Pablo Duarte)

Es evidente que los políticos, y la mayoría del pueblo dominicano, muchas veces prefiere mantener una aureola mitológica en nuestros grandes hombres porque el mito muchas veces  posee un valor indudable, lo admito, y promueve los mejores sentimientos de amor y veneración del pueblo. De acuerdo;  pero asimismo a los héroes hay que seguir queriéndolos con su humanidad, sus defectos, sus desconocimientos y errores,  ya que actuaron influenciados por circunstancias que a veces ellos no podían controlar o eran las que el desarrollo social y económico de nuestra república permitían*